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MARÍA JESÚS HUEBRA, PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE ENCAJERAS
«A las asociaciones de Miranda les hace falta más apoyo y locales para sus actividades»
Asegura que son un importante motor social y de ocio de la ciudad y que se las debe tener en cuenta en todo momento
13.01.08 -

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«A las asociaciones de Miranda les hace falta más apoyo y locales para sus actividades»
ARTESANA. María Jesús Huebra tiene desde niña una gran habilidad para hacer encaje de bolillos, lo que le ha permitido ganar hasta premios en Italia. / A. GÓMEZ
Es una de las grandes impulsoras de la asociación de encajeras de Miranda. Decidió, junto a otras cinco mujeres, fundar esta agrupación hace ya cinco años para evitar que se perdiera un arte que se había transmitido generación tras generación. Ahora esta entidad cuenta con un centenar de mirandesas de todas las edades.

-Parece que esto de hacer encaje de bolillos es sólo cosa de mujeres.

-Hay hombres que lo practican, pero en Miranda no tenemos esa suerte. Hubo una vez un hombre en los cursos del Ayuntamiento, pero no sabemos si se asustó al ver a tanta mujer junta que lo dejó. En otras ciudades sí que hay.

-¿A qué edad se puede empezar a mover los hilos en este arte?

-La niña más pequeña que tenemos en l a asociación tiene sólo cinco años, pero hay gente de hasta 78. Es una forma de sacar a la gente de casa, distraerse y hablar entre nosotras.

-A la gente joven, ¿le gusta?

-Hay algunas que jamás habían hecho ni siquiera manualidades y que están encantadas. De hecho, hay una chica que se va a casar ahora y se está haciendo el pañuelo y la liga. Es lógico que a los jóvenes les guste porque es una actividad que te centra tanto la atención en lo que estás haciendo que en un momento determinado puedes tener todos los problemas o el estrés del mundo que se te olvidan.

-Dicen que los bolillos hablan.

-Cuando la gente empieza siempre dice que los suyos deben ser sordomudos, pero eso es sólo los primeros días. Al final todos acaban hablando.

-¿Con qué objetivos parte la asociación?

-Ser cada día más y hacer que las mujeres salgan cada día más de casa y acudan a otras ciudades a través de concentraciones para intercambiar objetivos y técnicas. De todos modos, podemos decir muy orgullosas que una vez se empieza en nuestra asociación nadie lo deja.

-¿Está abierta a todos?

-Desde luego. Estamos todas las tardes en un local que nos ha cedido Cajacírculo en la Plaza España y desde allí damos los lunes cursos de vainica y encaje de agujas; los martes vainica; y miércoles y jueves, bolillos. De todas formas, todos los días las asociadas pueden acudir para hacer lo que quieran.

-¿Cualquiera puede empezar aunque sea partiendo de cero?

-¿Por qué no? Se les da el mundillo, unos bolillos, hilo y alfileres y con eso sin saber absolutamente nada puede empezar a hacer un punto muy sencillo. Luego ya lo irán complicando.

-¿Hay profesoras?

-Claro que sí. Están Pilar Narro, Fina Guzmán y Flor Caballero, pero luego también entre nosotras nos vamos ayudando porque las clases son sólo un día a la semana. Para la gente que ya lleva mucho tiempo haciendo encaje, también viene una profesora desde Madrid, Concha Soto, que explica otros puntos y hace cursos intensivos de tres o cuatro días.

-¿Se valora este tipo de artesanía?

-El encaje hecho a mano sale muy caro porque se meten muchas horas en él. Hubo un momento en el que se empezó a sustituir por el de máquina pero ahora vuelve a estar en auge. De todos modos, cuando haces un pañuelo y lo regalas, se lo das a alguien que por lo menos valore el trabajo que has hecho.

-¿Cuánto se puede tardar de media en hacer algún objeto?

-Por ejemplo, ahora estamos haciendo unas flores para llevar en las solapas que sólo lleva ocho hojas hechas a bolillos y tiene un mínimo de 55 horas de trabajo sin contar con el montaje de las plumas o la pedrería. Sería imposible pedir un precio.

-Pero productos artesanos se venden y tienen precio.

-Puedes ir a Galicia y encontrar un pañuelo por 30 euros. La diferencia está en que la gente que hace encaje de bolillos para vender utiliza un hilo más grueso, no lo trabaja tanto y corre mucho más para terminarlo. Es complejo determinar un valor. Por ejemplo, una experta ha visto una flor de hojas de guipur que he hecho y la ha valorado en más de 300 euros.

-Llegar a la perfección en cuestiones manuales, ¿es posible?

-Hay una monja inglesa de 92 años que hace el tipo de encaje más complicado y minucioso que he visto nunca. Es perfecto. Llama realmente la atención. Además, en la asociación hay tres mujeres que van a ser abuelas y han hecho unos vestidos a sus nietos mejor que los que se venden. Para conseguirlo hace falta invertir mucho esfuerzo y trabajo.

-Y mucha paciencia.

-Casi nadie cree que es posible tener la paciencia que se necesita para hacer encaje de bolillos, pero una vez se integran en la asociación se sorprenden de lo que son capaces de hacer.

-¿Se están perdiendo tradiciones de este tipo?

-Más bien se han perdido pero, afortunadamente, creo que ahora se van volviendo a recuperar. La gente tenemos poco tiempo libre pero sí más interés por nuestras propias aficiones.

-¿Se fomenta en Miranda lo suficiente?

-Se llevaba muchos años fomentándolo gracias a los cursos del Ayuntamiento pero este año, no sabemos por qué motivos, en las asociaciones de vecinos no se han ofertado. Por eso, invito a todas esas personas que se han quedado sin un lugar donde ir a que acudan a nuestra asociación.

-¿Cree que las asociaciones mirandesas se podrían aprovechar más?

-Desde luego, porque ahora no se nos aprovecha nada. Yo lo veo por nuestra asociación, que sólo contamos una vez al año y punto, cuando se podrían hacer muchas más cosas. A las asociaciones de Miranda les hace falta más ayuda y locales adecuados para desarrollar sus actividades.

-Casi todas dicen lo mismo.

-Es lógico. Entiendo que si somos asociaciones sin ánimo de lucro cada uno debemos pagar lo nuestro, pero nadie se puede meter a comprar un local cuando apenas le llega para pagar su casa. El poder adquisitivo es el que hay y dada la labor social que se hace desde estas entidades y que en Miranda hay muchos locales vacíos, el Ayuntamiento debe hacer algo.

-¿Por ejemplo?

-Hay asociaciones de vecinos que tienen locales y están cerrados, cuandolo lógico es que se les dé un uso. O en el colegio menor, se pudo haber reformado y haberlo habilitado para albergar asociaciones porque ha estado muchos años abandonado.

-¿Y un gran centro cívico?

-Hoy por hoy parece la mejor solución. Las asociaciones son un importante motor social de la ciudad y parece que agruparnos a todas en un mismo edificio sería bueno para todos.

-¿Por qué?

-Porque se fomentaría actividades en colaboración con otras agrupaciones y, sobre todo, porque nos daríamos más a conocer y los ciudadanos sabrían siempre cómo localizarnos. Lo que no es lógico es que estemos dependiendo de entidades privadas que, por cierto, se portan muy bien, o llevando los documentos a nuestras casas.

-¿De qué carecen más las asociaciones artesanas?

-De ayuda y valoración. Lo que está hecho con las manos hay que valorarlo de una forma especial porque significa una gran inversión de esfuerzo personal, de horas de sueño perdidas y de imaginación. Es una obra de arte y cuando lo llevas fuera es cuando la gente realmente lo pone en valor. Hace falta decir que en Miranda hay gente con iniciativa, emprendedora y que hace arte.
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