
En el programa figura el Alta Gestión Fuenlabrada en el lugar reservado al visitante. Lo que son las cosas. Hace unos meses era un rival de la otra liga del iurbentia. Ahora viven en mundos distintos. Los del sur de Madrid tratan de despojarse de lastre para no verse conducidos a las arenas movedizas de la tabla. De los vizcaínos se sabe todo. Que si ganan serán al menos segundos al final del primer bucle liguero y que garantizarán su posición como cabeza de serie mañana en el sorteo de emparejamientos de la Copa. Si además pierde el Real Madrid ante el Gran Canaria se haría realidad un efectista titular: Campeones de invierno. Otro sueño que puede convertirse en realidad.
«Jugamos en casa ante nuestro público y esto hay que hacerlo valer», apunta Vázquez. Sólo quedan tres canchas no asaltadas -ayer cayó 'La Fonteta'- y La Casilla es una de ellas. Además, como comentaba en estas páginas hace una semana el mánager general del Barça, Zoran Savic, todo lo que quiera hacer grande el iurbentia pasa por no tropezar con los 'pequeños' porque los rivales más vitaminados (Real Madrid, Barcelona, Joventut, TAU, Unicaja), deberán en la segunda vuelta pasar la reválida del pabellón bilbaíno, inmersos como estarán en la fase más compleja y vital de sus respectivos concursos europeos.
A diferencia de las anteriores jornadas, no llega el iurbentia precedido de una muesca más en su dilatada racha victoriosa. Se vio truncada en el Palau, donde dobló la rodilla no sin antes vaciarse y hacer palidecer durante media hora al gigante culé. Toca reiniciar la tacada de triunfos. También implica una presión extra para que no suceda lo contrario y por primera vez se pudieran anotar dos tropiezos seguidos en tan impecable hoja de servicios. «Nunca hemos perdido la concentración durante la primera vuelta, jugásemos contra quien jugásemos y cuando hemos logrado una proeza en el siguiente encuentro hemos mantenido la concentración», concluye Paco Vázquez.
Tranquiliza escuchar al escolta balear. Como lo hace ver trabajar a un equipo que sólo cree en una cosa: en sí mismo. Y en su renovado entrenador.







