
El guión va mas allá de la propia lucha interior de quien, en definitiva, debe tomar una decisión acerca de su dualidad sexual. En este sentido, habla de la protección hacia quien se supone diferente, representada por unos padres que han decidido huir de un entorno en el que la gente pudiera inmiscuirse, para conseguir un espacio de libre decisión. Así, hay una clara renuncia al cinismo y efectismo con evitación del morbo. La ruptura se produce con la llegada de una familia amiga con intención de aportar una solución quirúrgica al problema, cuyo hijo, también adolescente, provocará reacciones sexuales y emocionales tratadas con verosimilitud, respeto y elegancia, dentro de un indudable trasfondo dramático.
También son objeto de cuidado estudio la indudable curiosidad, teñida de abuso y fuerza, pero predominando siempre la sutileza y la insinuación a la hora de sugerir comportamientos y emociones, marcadas por unas excelentes interpretaciones.






