
Pese a que la gripe se encuentra dentro de lo que los expertos consideran «parámetros normales», la consejería dirigida por Gabriel Inclán ha querido curarse en salud en lo que se ha convertido en su principal quebradero de cabeza junto con el conflicto laboral que el Departamento de Sanidad arrastra desde hace meses. Osakidetza ha ampliado el horario de los servicios de urgencias de los ambulatorios para poder atender al mayor número de pacientes y evitar «en la medida que sea posible» el colapso vivido en los centros sanitarios en las últimas semanas.
La mayoría de los Puntos de Atención Continuada (Urgencias de los ambulatorios) ya atienden a los enfermos desde la mañana. «Algunos centros abren desde las doce del mediodía, mientras que otros empiezan a funcionar a las tres de la tarde, dos horas antes del horario habitual», precisó la directora de Asistencia Sanitaria de Osakidetza, Mitzol González Torres. La ampliación del horario de las urgencias ambulatorias y el refuerzo del personal supondrá un importante desembolso económico en el pago de horas extras y nuevas contrataciones. No obstante, el viceconsejero de Sanidad evitó hablar de cifras y se limitó a decir que «no se escatimará ningún recurso en poner todo el personal sanitario necesario», subrayó Rafael Cerdán.
Falta de camas médicas
Entre las actuaciones llevadas a cabo por Osakidetza para hacer frente a la enfermedad también se contempla el establecimiento de consultas diferenciadas para enfermos con síntomas de gripe en las urgencias hospitalarias, de manera que los pacientes afectados por el virus sean atendidos directamente por el personal de refuerzo, según consta en el informe elaborado por el Servicio Vasco de Salud en colaboración con otras entidades sanitarias sobre las medidas asistenciales puestas en marcha para responder a la gripe.
Otro de los puntos recogidos en el estudio establece la «priorización de la atención de enfermos para aquellos pacientes que presentan síntomas de mayor gravedad», medida que los sindicatos califican de «palabras vacías». «El planteamiento no tiene ningún sentido. En las urgencias hospitalarias siempre se tiene que priorizar. De lo contrario, el servicio se convertiría en la cola de una carnicería. Lo que realmente hace falta para evitar la saturación son más camas médicas para poder absorber la cantidad de enfermos que cada día acuden a los hospitales», denuncian los delegados de las centrales.
La derivación de enfermos a centros sanitarios menos saturados es otra de las actuaciones llevadas a cabo por Osakidetza. «En el caso de los hospitales vizcaínos, la mayoría de los pacientes se trasladan a Santa Marina, mientras que en Guipúzcoa se recurre a las clínicas privadas concertadas», explicó el viceconsejero de Sanidad. En Álava, sin embargo, no ha hecho falta desviar enfermos a otros centros. En cualquier caso, Rafael Cerdán recordó que «todas las medidas se reevalúan a diario con el fin de realizar las adaptaciones necesarias en cada momento».
La actividad gripal detectada por la red de vigilancia epidemiológica hasta el momento confirma que la enfermedad se encuentra dentro de los «parámetros normales» pese al aluvión de pacientes en las urgencias hospitalarias. En este sentido, las personas más afectadas por la cepa AH1N1 pertenecen al grupo de edad comprendido entre los 25 y los 45 años, «aunque cabe esperar que con el reinicio de la actividad escolar aumente la incidencia en la población menor de 15 años», alerta el Departamento de Sanidad. En cualquier caso, la sintomatología predominante en los pacientes afectados por la gripe de este año está siendo la habitual: fiebre, dolor muscular, cefalea y síntomas respiratorios. Respecto a la eficacia de la vacuna, Osakidetza informó ayer de que sólo dos de cada cien personas vacunadas cayeron enfermas. El informe elaborado por Sanidad concluye que la evolución de la gripe «está siendo similar a la de temporadas previas».
Los responsables de la consejería dirigida por Gabriel Inclán también salieron ayer al paso de las acusaciones realizadas por el PP en las que este partido acusaba a Osakidetza de gestionar mal las urgencias hospitalarias y pedía que se rebajase la edad de vacunación de la gripe de los 65 a los 60 años. Tras calificar la intervención de la parlamentaria popular de «demagógica», el Departamento de Sanidad insistió en que realiza «un buen control de los enfermos crónicos».








