El presidente Bush conversa con el rey de Bahrein, el jeque Hamad bin Isa Al Khalifa durante la reunión que mantuvieron en Manama. /EFE
Manifestaciones contra la visita de Bush
Entre 400 y 500 personas se han manifestado contra la visita de Bush, la primera de un presidente de Estados Unidos a Bahrein, ante la embajada de ese país, algo muy raro en este archipiélago de 36 islas en el Golfo Pérsico, donde el monarca, como en las otras naciones de la zona, tiene un control rígido del país.
"Tememos que Bush venga al Golfo para preparar una guerra contra Irán", ha dicho una bahreiní de 35 años, que no quiso ser identificada.
"La guerra en Irak ha agitado las diferencias entre suníes y chiíes", se ha quejado otra joven de 23, quien también pidió que no se usara su nombre. "No queremos que una nueva guerra haga que Bahrein se convierta en otro Líbano", ha añadido.
Esto ocurría en Bahrein, que es el país del Golfo que en términos religiosos tiene más afinidad con Irán, pues un 70 por ciento de su población es chií, como en el país persa. Los otros países árabes tienen mayorías suníes.
El plan de retirada en Irak sigue adelante
Sobre el plan de retirada de tropas en Irak Bush ha asegurado que marcha según lo previsto y que cualquier decisión sobre el número de fuerzas estadounidenses en Irak dependerá de las condiciones sobre el terreno. "Si él (Petraeus) no quisiera continuar con la reducción a mí me parecería bien, siempre que tengamos éxito (en Irak)", ha subrayado.
En sus declaraciones, Bush ha reconocido que no ha habido tantos avances en el proceso político en Irak como hubiera querido. "Hubiera deseado que aprobaran más leyes", ha apuntado en referencia a las reformas legislativas que el Gobierno de Irak ha prometido sacar adelante. Aún así, ha recalcado que "pasar de una tiranía a una democracia, de la noche a la mañana, es virtualmente imposible".
Bush ha pronunciado estas palabras ante los cientos de soldados norteamericanos en la base de Arifjan, que es el centro logístico del ejército de tierra de EEUU para sus operaciones en Irak y Afganistán.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush , ha lanzado hoy nuevas advertencias a Irán durante su gira por Oriente Medio ante el escepticismo de los países del Golfo, que quieren evitar a toda costa una confrontación militar. Bush ha llegado a Manama, la capital de Bahrein, donde está localizado el cuartel general de la Quinta Flota de los Estados Unidos, procedente de Kuwait y tras su paso por
Israel y los territorios palestinos.
Del puerto de Manama fue de donde salieron los tres buques que hace una semana estuvieron a punto de disparar contra unas lanchas iraníes que presuntamente los hostigaban en el estratégico Estrecho de Ormuz, que franquea la entrada al Golfo Pérsico. Ésa ha sido la última de una larga lista de desencuentros entre Estados Unidos e Irán.
El Gobierno de Washington también acusa a Teherán de apoyar con armas y entrenamiento a las milicias insurgentes en Irak y Bush ha demandado hoy en la base militar de Arifjan, en Kuwait, antes de partir para Bahrein, que la República Islámica ponga fin a ese respaldo. Además, está el programa nuclear de Teherán, cuya faceta militar Irán suspendió en 2003, según las agencias de inteligencia de Estados Unidos.
Aún así, Bush insiste en que Irán puede reiniciarlo en cualquier momento y quiere reclutar a sus países vecinos para ahogar al país persa en una burbuja de aislamiento.
Garantizar la seguridad en el Golfo
En la ceremonia de bienvenida a Bush ofrecida hoy por el rey de Bahrein, el jeque Hamad bin Isa al Khalifa, el mandatario estadounidense ha adelantado que uno de los temas principales de sus encuentros será "cómo podemos seguir garantizando la seguridad en el Golfo". Esa seguridad se entiende frente a Irán, algo que no oculta Bush, quien inició su gira por Oriente Medio calificando a ese país como "una amenaza para el mundo".
Como el emir de Kuwait antes que él, Al Khalifa ha recibido al presidente con la tradicional hospitalidad árabe y con una actuación de un baile beduino conocido como ardha, en el que los hombres danzan con espadas y rifles. Pero los agasajos oficiales no ocultan una reacción fría a la retórica dura del presidente extadounidense sobre Irán.
Mensaje a la nación desde Kuwait
En medio de su gira por Oriente Próximo, el presidente Bush ha aprovechado su mensaje radiofónico semanal, grabado en Kuwait, para pedir a los países del Golfo Pérsico que se reconcilien con Israel y apoyen las negociaciones de paz.
"Las naciones árabes del Golfo (ninguna de ellas ha reconocido a Israel) tienen la responsabilidad de apoyar al presidente (de la ANP, Mahmud) Abbas, al primer ministro (Salam) Fayad y a otros líderes palestinos en su trabajo por la paz". También las ha instado a "trabajar en favor de una reconciliación más amplia entre Israel y el mundo árabe".
Bush ha asegurado que Abbas y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, "están comprometidos con alcanzar la paz en Tierra Santa" y ha dicho haber salido "animado" de sus reuniones bilaterales con ambos.
Dana Perino, la portavoz presidencial, ha asegurado que Bush trató el tema ayer con el emir de Kuwait y hoy con el rey de Bahrein. Sin embargo, hasta ahora no ha habido ninguna manifestación oficial a su favor.