
-¿A qué responden agresiones de este tipo?
-A muchas causas distintas y muy difíciles de definir. Cada caso se debe a unos motivos concretos y no conozco exactamente cuáles han motivado esta vejación.
-¿Crece el número de agresiones?
-Siempre han existido. Los cojos, los feos o quienes han llevado gafas han sido víctimas de burlas y han encajado golpes durante muchos años. Lo que ocurre es que ahora ha cambiado la percepción de las cosas y somos menos tolerantes con estos actos. Cada caso toma más notoriedad y genera alarmismo.
-¿Y no es la juventud cada vez más agresiva?
-Las agresiones se dan en todas las edades. Los jóvenes sólo llevan quizá más al extremo la violencia que perciben en su entorno. Siempre están en el punto de mira y rara vez aparecen como ejemplo de aspectos positivos. Creo que eso no es bueno para ellos. Ni para los demás.
-¿Qué papel juegan las drogas y el alcohol en estos casos?
-Ninguno concreto. Pueden estar presentes o no. Lo que hay que desvincular siempre es precisamente esa relación. Y tampoco se tiene por qué asociar ahora la imagen de las lonjas con las agresiones por un caso concreto.
Mediadores
-¿E Internet?
-Uno fundamental. En este caso sí. La Red abre las puertas a muchas oportunidades, pero también agrava las dificultades. El hecho de poder grabar las vejaciones y difundirlas por Internet puede motivar la comisión de este tipo de actos.
-¿Y qué se puede hacer para evitarlos?
-Ésa es la pregunta del millón. Lo que está claro es que falla la educación en general. Tanto la que imparten los padres, como los profesores, como la sociedad en su conjunto. No existen soluciones mágicas, pero yo abogaría por la figura de los mediadores de conflictos. Gente que ayude a comprender los problemas y a encontrarles una solución.








