
FORMATO ACTUAL COPA
Tanto que entre su Ayuntamiento y la Comunidad han tratado de hacer una pinza a la patronal de clubes. Su idea era garantizarse un trienio consecutivo albergando la Copa, con la peregrina explicación del interés general, al ser aprovechada por el aparato propagandístico de la candidatura olímpica de la capital del reino. Tan voraz apetito ha sido uno de los puntos que ha retrasado la designación oficial de las próximas sedes coperas. La propia ACB, que nunca ha visto con agrado la monopolización de su producto estrella, avanzó en septiembre en Bilbao, durante la presentación de la Supercopa, que daría a conocer los siguientes destinos en el mes de noviembre. Ha concluido el almanaque de 2007 y ayer el presidente de la patronal de clubes, Eduardo Portela, hablaba en Vitoria de cuatro candidaturas -Madrid, Barcelona, Badalona y Bilbao, en este orden las citó- y posponía la fumata blanca para su siguiente viaje a la capital alavesa.
Con la repercusión que está alcanzando la Copa del Rey, la ACB hace bien al buscar un espíritu plural y no atarse a una ciudad más allá de lo necesario. También debe ser ecuánime con las ocasiones, no tan lejanas en el tiempo, en las que fue tomado como una especie de favor acoger a los equipos que buscaban el primer título del curso.
La candidatura bilbaína está tranquila. Por escrito o verbalmente, las intenciones quedaron reflejadas en el apretón de manos y la firma del acuerdo que convirtió la Supercopa en una especie de peaje para a dos años vista catar el premio gordo, aunque conlleve un precio nada desdeñable, cercano al millón de euros de canon. Pero si tanta ciudad busca ahora asociar su nombre a la versión baloncestística de la Copa es por su rentabilidad. Los abonos se agotan en horas -más de 8.000 para la convocatoria alavesa que ya está en ciernes- y la ocupación hostelera hace que hasta ciudades adyacentes puedan beneficiarse de la invasión de aficionados. Por ejemplo, el domingo se repartió en el Palau blaugrana un folleto publicitario con las opciones de viajes organizados por el club de Pedralbes, en los que se recogía que el alojamiento para la Copa vitoriana se llevaría a cabo en hoteles de Bilbao.
Estrecho margen
La logística superó con una nota cercana al sobresaliente la experiencia 'supercopera'. La ACB se fue de Bilbao maravillada con el escenario y la ciudad. El trato, superlativo, amplió además la sensación de bienestar que embriagó a la amplia representación de la patronal de clubes. Y, por si fuera poco, la trayectoria deportiva del iurbentia ha acabado de desbrozar un camino por el que ya se podía pasar. Con una franquicia en pleno triple salto hacia adelante, clasificada por derecho y quizá como cabeza de serie para la Copa de 2008, las voces discordantes sobre la posible falta de caché competitivo de algún anfitrión no tienen razón de ser en el caso de Bilbao.
Y como a nadie le amarga un dulce, la ACB no es ajena a las medallas, los hitos, récords o plusmarcas que amplifican las realidades. Y sabe, porque se puso en su día sobre la mesa, que la intención de la Copa en Bilbao es que el BEC luzca más que nunca, con una versión del Bizkaia Arena con capacidad para 17.000 espectadores. Los gestores del multiusos de Ansio lo ven factible. Ya llegaron a los 15.414 en el actual récord liguero de la pasada campaña en el derbi. Les incomoda más que llegue la Copa en 2010 porque verán limitado en una semana el margen de maniobra del que habitualmente disponen para dejar pelado su pabellón número 4 tras la Copa en el primer o segundo fin de semana de febrero y acometer la compleja instalación de stands para la Bienal de Máquina Herramienta (3-6 de marzo).
Todo ello si no se produce alguna sorpresa de última hora, pues en los mentideros de la ACB se dice que Madrid no ha elegido precisamente al mejor negociador del mundo para llevar a buen puerto sus proyectos. Si se torciera la conexión madrileña, Bilbao no tendría que esperar tanto.






