Alrededor de las cuatro menos cuarto de la tarde se cruzó en su camino una hormigonera desbocada, que cayó a plomo sobre su turismo y le provocó la muerte de manera fulminante. El chófer del camión -J.O.C., de 35 años- fue detenido después en el hospital de Cruces, donde se le sometió a un análisis, acusado de un delito contra la seguridad del tráfico al dar positivo por ingesta de sustancias estupefacientes, informó el Departamento de Interior.
El transporte, marca 'Mercedes Benz', con la tolva llena de cemento recién mezclado, se dirigía hacia Cantabria. Ocupaba el carril rápido, uno de los tres que tiene la autopista en la conocida como recta de Max Center, dentro del término municipal de Trapagaran, a pesar de que los transportes pesados y lentos, deben circular preferentemente por su derecha.
A falta de conocer la conclusión del atestado que realiza la Unidad de Tráfico de la Ertzaintza en Vizcaya, el conductor de la hormigonera perdió el control del volante, y fue «dando bandazos» a lo largo de varios metros, hasta que saltó la mediana e invadió el sentido contrario, por el que se aproximaban varios coches. Además del 'Daewoo' del fallecido, resultaron afectadas una furgoneta y otro turismo.
«He visto el camión de lejos. Venía arrastrándose contra la mediana unos 30 ó 40 metros; pero cuando yo pensaba que iba a frenar, de repente, ha salido volando como un twister, catapultado hacia el otro sentido. Y ha caído sobre el coche como si fuera un sandwich», describía a pie de autopista de forma gráfica Sergio Medina, de 28 años, que conducía una furgoneta de la empresa de telecomunicaciones Aplica, contra la que colisionó el vehículo de la víctima.
«Una gran nube de polvo»
«Ha sido como una película, se ha levantado una gran nube de polvo. Otro coche y yo, que iba por el carril central, hemos podido esquivar el camión, pero él (por la víctima) ni lo ha visto. Pobre hombre», se lamentaba el joven, a medida que iba tomando conciencia de lo sucedido. Tanto él, que volvía a su casa a comer, como el otro automovilista, también afectado por el accidente, se apearon de sus vehículos y se dirigieron al coche peor parado, el 'Daewoo' que había quedado como un «acordeón», y totalmente girado, donde yacía la víctima. «Yo no soy médico pero era evidente que no podíamos hacer ya nada por él», explicaba Sergio.
Varias dotaciones de los Bomberos de la Diputación liberaron al conductor del camión, que había quedado atrapado en la cabina por las piernas, y al fallecido. Tuvieron que desguazar el 'Daewoo' y levantar el techo con la máquina cortachapas para extraer el cuerpo. Mientras un médico de Osakidetza certificaba el fallecimiento de la víctima, el chófer de la hormigonera fue atendido por sanitarios de una ambulancia de la DYA. Aunque su estado de salud era bueno, el hombre fue trasladado al hospital de Cruces para ser sometido a sendos controles de drogas y de alcohol, que dieron un resultado positivo, y desencadenaron su inmediato arresto por parte de la Ertzaintza.
El punto del accidente parecía un campo tras la batalla. La hormigonera levantó de cuajo las vallas que formaban la mediana. El aparatoso siniestro dejó cortado el carril izquierdo de la A-8 en dirección hacia Santander y el central e izquierdo hacia Bilbao, lo que desencadenó un atasco infernal en ambos sentidos. El suceso se registró en plena hora punta en uno de los días del año más complicados para el tráfico, por ser, además de un lunes lluvioso, primer día de rebajas, vuelta al colegio para algunos niños después de las vacaciones navideñas, y el regreso al trabajo de muchos.













