La detención de Iñigo Albisu, Ana López y Zigor Ruiz, se llevó a cabo mediante una orden europea de arresto, o euro-orden, introducida por los países de la UE en 2004. Este procedimiento trata de reducir los trámites legales de la extradición a sesenta días, pero, en este caso, se han extendido durante ocho meses.
El anterior covenio de extradición entre países europeos permitía a los tribunales analizar someramente las pruebas que el país demandante alegaba contra el acusado y ofrecía a las defensas más posibilidades para demorar la extradición, que dependía finalmente de la decisión del ministro de Interior.
Por aquel procedimiento, Iñigo Makazaga, el único detenido como presunto miembro de ETA en Inglaterra, antes de los tres de Sheffield, logró retrasar su extradición durante casi cinco años y fue entregado a España, en febrero de 2006, por su propia decisión y con dos cargos eliminados por los tribunales ingleses. En este caso, la rotundidad de la sentencia del Tribunal Superior inglés -que confirmó otra, igualmente exhaustiva en favor de la extradición, por la juez de primera instancia-, el duro régimen en cárceles de máxima seguridad y el trastorno de los familiares para visitarles, obligó a la renuncia de más recursos.
Sin retaguardias
La euro-orden les acusa de formar parte de un 'comando de reserva', que hacía acopio de información sobre Santander. Fueron detenidos en diferentes puntos de Sheffield, donde compartían casa en un barrio en el que es común que estudiantes de las dos universidades de la ciudad vivan en alquiler.
Al ser detenido por efectivos de la Unidad Antiterrorista(UCI) con sede en Leeds, Iñigo Albisu, de San Sebastián y de 23 años, con antecedentes por disturbios callejeros, negó su identificación como español y dijo: «No soy español, soy vasco. Es verdad, soy ETA. Lucho por mi país. Vosotros estáis con mis enemigos».
A Zigor Ruiz, de Pamplona y de 28 años, la euro-orden lo vincula a un atentado contra el edificio del Instituto Social de la Marina, en Motrico, en 2006. A Ana López, de Bilbao y 36 años, la relaciona con el comando al que pertenecieron Hodei Galarraga y Egoitz Gurrutxaga, muertos en Basurto, en 2002, al explotar una bomba que transportaban.
Responsables de las fuerzas de seguridad han expresado su satisfacción ante el desenlace de este caso, porque, si la dirección de ETA siente más presión para mantener sus redes en Francia, una posible tentación de crear estructuras en otros países sería contenida por el funcionamiento de la euro-orden.






