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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

COLAPSO EN LAS URGENCIAS DE OSAKIDETZA
«Estamos tirados como perros»
Pacientes y trabajadores de Osakidetza afrontan un fin de semana con las urgencias colapsadas por casos de gripe y gastroenteritis
06.01.08 - 10:38 -

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«Llevamos más de cinco horas esperando para que nos atiendan y no hay manera. Por no haber, no hay ni sillas para que los enfermos puedan sentarse un rato». El comienzo de año en las Urgencias de los hospitales vascos ha sido de todo menos tranquilo. La fotografía que retrata uno de los servicios sanitarios más demandados por los usuarios de Osakidetza durante enero y febrero es la misma desde hace días. Pacientes en los pasillos, boxes doblados, esperas de hasta dos días para que los enfermos puedan ser trasladados a planta, camas cerradas por vacaciones del personal... «La situación es caótica», resumía ayer uno de los médicos de Cruces, mientras trataba de poner un poco de orden en una sala de espera abarrotada de gente.
«Yo acabo de llegar, pero ya me han dicho que tengo aquí para todo el día». José Manuel, un jubilado aquejado de un «fuerte dolor en el costado derecho», no fue el único que sufrió el colapso registrado ayer a mediodía en las urgencias del centro vizcaíno. Alba Herrero y su madre también se encontraron con la «avalancha» de pacientes que ayer invadió el centro sanitario de Cruces como consecuencia del incremento del número de casos de gripe y gastroenteritis detectados en la última semana. Una epidemia que ha llevado a los servicios de urgencias de los hospitales y ambulatorios vascos prácticamente al límite.
«Hemos estado aguantando en casa como hemos podido para evitar tener que pasarnos aquí toda la mañana, pero al final no nos ha quedado más remedio que venir porque nos encontrábamos fatal», reconocían madre e hija. Pero la enfermedad puede más que la voluntad de los pacientes. Con todos los boxes del área de Urgencias doblados, los trabajadores del área atendían como podían a los usuarios, «hartos» ya de esperar una media de entre dos y tres horas para poder ser atendidos. «Y menos mal, porque hace un par de días la gente tuvo que estar hasta seis horas. El comienzo de año ha sido horroroso», explicaban en el mostrador de información.
«Cualquier sábado por la mañana todos los pacientes están sentados y mira cómo tenemos ya la sala de espera», comentaba una enfermera. «Es que lo que hace falta es otro hospital más», le respondía su compañera de turno. En este sentido, los sindicatos echaron ayer en cara a Osakidetza que no haya reforzado las urgencias hospitalarias al entender que se trata de «un colapso anunciado». «Ocurre todos los años y todos los años nos pilla el toro. Es evidente que hay un error de planificación», lamentaron los delegados de las centrales. En cualquier caso, los neumólogos ya han advertido de que lo peor todavía está por llegar y calculan que las próximas seis semanas serán las «más críticas». No obstante, el Servicio Vasco de Sanidad insistió ayer en que se trata de una situación normal para la época del año en la que nos encontramos.
«Es un caos continuo»
En el caso del hospital de Basurto, el nivel de saturación de las urgencias bajó respecto al sufrido el sábado, si bien los ingresos superaban «con mucho» los registrados cualquier otro sábado. La zona de boxes estaba llena y los trabajadores no daban abasto para atender a todos los enfermos. «Es que prefiero no decir nada, porque las condiciones de trabajo son lamentables. En Basurto trabajamos todo el año en el caos. No hay organización, ni medios, ni nada...», protestaba uno de los médicos que atiende la sala de observación. Al otro lado de la puerta de entrada a lo boxes, dos jóvenes, una de ellas tumbada en una camilla en medio del pasillo, llevaban horas esperando a que las atendiesen. «Es la tercera vez en cinco días que venimos y esto no mejora. Estamos tirados como perros y no hay personal. Es tercermundista», se quejaban. En el hospital vitoriano de Txagorritxu, por el contrario, la jornada de ayer transcurrió con «relativa tranquilidad».
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