Leopoldo Barreda se muestra implacable con sus rivales políticos. Al Gobierno vasco le acusa de «hipócrita» por condenar los atentados de ETA y a la vez «legitimarla», y a José Luis Rodríguez Zapatero le ve capaz de reabrir la «negociación» con la banda si continúa en La Moncloa. Dice el ‘número tres’ del PP vasco que sólo su partido garantiza el freno a la consulta de Ibarretxe y la «estabilidad constitucional del Estado», aunque necesite de pactos externos con los nacionalistas para gobernar.
–¿Cree que la coalición de los partidos que apoyan la ‘hoja de ruta’ de Ibarretxe tiene visos de prosperar?
–No lo sé, pero siempre que los nacionalistas agrupan fuerzas es síntoma de debilidad. Cuando han actuado así, como en el pacto de Estella o con el primer plan Ibarretxe, las urnas han castigado esas pretensiones de imposición. Se demuestra el agotamiento del proyecto nacionalista, la necesidad urgente de una alternativa y la incapacidad del nacionalismo supuestamente democrático para mantener un proyecto propio. Cada vez está más desdibujado, más identificado con ETA-Batasuna.
–¿No teme el PP que este nuevo escenario, sin asomo de la entente PP-PSE de 2001, acabe por beneficiar a los socialistas vascos?
–No, el único beneficiario de la radicalización del nacionalismo es Batasuna. Fue así en 1998 y en 2001.
–La ilegalización de ANV parece cuestión de días. ¿De qué manera puede salir beneficiada la izquierda abertzale si no está en las urnas?
–Eso habrá que verlo en el medio plazo. Pero es evidente que en las municipales, donde ANV pudo presentarse, el gran perjudicado fue el PNV. Constato escenarios, nada más. Lo que tendría que explicar el PSOE es por qué no se ha actuado antes contra ANV, porque hoy no hay pruebas cualitativamente diferentes a las que había hace meses. El escenario no ha cambiado: siempre hubo extorsión y terrorismo callejero porque la tregua sólo fue una estrategia de marketing de ETA-Batasuna. Igual de graves fueron los dos asesinatos en la T-4 que los de Capbreton. Lo que sí ha cambiado es la actitud del Gobierno o más bien sus necesidades. Sigue pensando en negociar con ETA y eso es una amenaza para las libertades y la democracia.
–¿No es aventurado sostener eso sin ningún dato objetivo que lo avale?
–Nos basamos en que el presidente del Gobierno nunca ha dicho que no volverá a negociar con ETA y no ha querido tampoco derogar la resolución del Congreso que avala esa negociación. La debilidad de Zapatero es la única esperanza para ETA-Batasuna de conseguir lo que nunca ha logrado en las urnas. Eso sería conceder a ETA triunfos en las pretensiones que comparte con el PNV so pretexto del final del terrorismo.
–Pero si los socialistas van a iniciar el proceso de ilegalización de ANV, respaldan las detenciones, repudian el plan de Ibarretxe, critican la reacción del Ejecutivo vasco a la sentencia del 18/98… ¿Podría explicar dónde está el objeto de sus reproches? ¿No están diciendo lo mismo?
–La diferencia está en la convicción. Zapatero hace eso y lo contrario. Se niega a descartar la negociación con ETA. Amaga con la ilegalización de ANV, pero lo hace tarde. Está agotando plazos, no sé si para utilizar electoralmente esa baza. En el PP hemos defendido una única posición durante todos estos años y el PSOE ha tenido ya catorce posiciones. Su actitud se modifica única y exclusivamente por intereses electorales. Queremos una rectificación de fondo, desde la convicción, recuperando los instrumentos del Pacto por las Libertades.
–Con la oposición que ha hecho el PP estos cuatro años, ¿es factible reactivar esos consensos «en seis meses», como ha dicho Rajoy?
–Hemos demostrado que somos capaces. El PSOE ha dedicado esta legislatura a poner en tela de juicio la Transición, a liquidar los grandes consensos de Estado, a malbaratar la herencia económica del PP y a negociar con ETA. Y todo se ha saldado con rotundos fracasos. El PP defiende los valores de la Transición, la España de las autonomías, el modelo constitucional en el que tengamos cabida todos y nadie obtenga privilegios desde la reivindicación nacionalista y trabaja por las libertades y la derrota de los terroristas. La mayoría de los españoles está en esas tesis.
Defensa de los principios
–De momento, Zapatero se ha decantado por el PNV y CiU y ha descartado pactos con el PP.
–Lo que hace falta es disposición y el PP la tiene. Lo dudoso es que el PSOE lo desee porque sigue mirando a los nacionalistas sin tener en cuenta que éste no es el PNV del 95. La incapacidad de Zapatero para defender principios es la esperanza de los nacionalistas de alcanzar sus pretensiones independentistas. Lo que el PP está ofreciendo es un pacto en las grandes cuestiones de Estado. Y, de hecho, se puede pactar con los nacionalistas desde las convicciones. Es decir, hay que saber pactar sin poner en cuestión los grandes consensos nacionales y el pacto constitucional. Lo hicimos en el 96. Los pactos de estabilidad no pueden servir para potenciar a los nacionalistas.
–¿Significa eso que el PP no descarta apoyarse en los nacionalistas para gobernar?
–Los españoles pueden tener la seguridad de que el PP desarrollará un Gobierno al servicio del conjunto de la sociedad. Y si en algún momento requiere apoyos externos para gobernar, no se lograrán poniendo en cuestión la estabilidad constitucional del Estado ni los grandes acuerdos nacionales. El PP no pondrá en subasta el Estado para mantener un Gobierno, que es lo que ha hecho Zapatero en estos años.
–Usted ha dicho que en octubre no habrá consulta, sino autonómicas anticipadas. ¿Significa eso que, sea quien sea el inquilino de La Moncloa, frenará la consulta de Ibarretxe?
–La única esperanza de Ibarretxe de convocar un referéndum sin saltarse la legalidad es la debilidad de un Ejecutivo presidido por Zapatero. Su única opción es obtener la autorización del presidente del Gobierno. Obviamente, ese escenario no existe con un Ejecutivo del PP. Ibarretxe ha dicho que irá a votar ese día. Pues bien, sólo tiene dos opciones para hacerlo: o bien la debilidad de Zapatero, o convocar autonómicas anticipadas.
–¿Mienten entonces, según usted, Zapatero y el PSE cuando dicen que la consulta no se hará?
–Digo que existe el riesgo de que acaben por autorizar el referéndum. Los socialistas no son creíbles limitando las pretensiones de Ibarretxe, porque han sido avalistas de su política. Le han aprobado todas las leyes y por tres veces los Presupuestos. Han renunciado a ser alternativa y se han convertido en el mejor sostén, el más barato, de su política. Ni ocupan carteras ni exigen contrapartidas, le dan un apoyo gratuito que demuestra su irrelevancia. Quien se dedica, con el visto bueno de Zapatero, a sacar las castañas del fuego a Ibarretxe, no es creíble poniendo límite a la convocatoria de un referéndum ilegal. La mejor garantía para que Ibarretxe no ponga en jaque al Estado es una victoria del PP en marzo.
–Han achacado equidistancia al Gobierno vasco también por el plan de educación para la paz.
–El Gobierno vasco se mueve a caballo entre la hipocresía y el cinismo. La hipocresía en esas condenas de los atentados de ETA que hacen todos los días y el cinismo al poner en pie de igualdad a los asesinos y a las víctimas. Estos planes siempre cojean por el mismo lado, contribuyen más a legitimar a los terroristas y a relativizar sus crímenes que a derrotarles.
–¿Está diciendo que el PP no cree en la sinceridad del Gobierno vasco cuando condena a ETA?
–Es evidente que el Gobierno vasco no es sincero, porque en el Pleno de octubre se pidió perdón a las víctimas y a las veinticuatro horas el lehendakari estaba en Buenos Aires reivindicando la legalidad de ETA-Batasuna, obviando que es un grupo terrorista. No se pueden hacer las dos cosas a la vez.
–El Gobierno ha admitido retraso en los plazos de la Ley de Víctimas.
–Es evidente que no es un tema prioritario para Ibarretxe. Tardaron veinticuatro horas en sentarse con el ‘coro’ del 18/98 para deslegitimar a la Justicia. Pero no tienen ninguna prisa en la solidaridad con las víctimas. Es una preocupación meramente estética. Se les ve la falta de convicción todos los días.
–¿Sus votantes entienden, por ejemplo, que se nieguen de partida a hablar con Iñigo Urkullu?
–No nos negamos de antemano a nada. No vamos a jugar a mesas encubiertas de partidos, pero estamos dispuestos a aunar fuerzas para derrotar a ETA y defender la legalidad.
–¿Y no se puede decir eso mismo, pero cara a cara y manteniendo ciertos canales de comunicación?
–No vamos a jugar a ponernos en pie de igualdad con ETA-Batasuna. No es admisible que un partido dé el mismo trato a otra fuerza política y a una organización terrorista.