
-¿Qué incovenientes encuentran los ciclistas urbanos en las capitales vascas?
-El principal es la seguridad, poder circular en bici de forma segura. A mucha gente le da miedo utilizar la bici porque, tal y como están las ciudades, hay que andar por la carretera. Los bidegorris, salvo excepciones, son redes que no están bien mantenidas ni bien conectadas.
-Bilbao es la que menos kilómetros tiene, pero la que prevé una operación más ambiciosa.
-Se han empezado a hacer cosas y el bidegorri que recorre la ría está hecho con bastante cabeza. Pero, en general, los técnicos que diseñan los bidegorris no están habituados a andar en bici ni a pensar como un ciclista. Se hacen con mentalidad de coche, y no es lo mismo. Hay lugares donde llegas a un semáforo, o a un cruce, y no hay regulación para los ciclistas. Eso desanima mucho a quien quiere utilizar la bici como medio de transporte.
-¿Aprecia mayor implicación de los ayuntamientos?
-A nivel de discurso, sí, pero no en la práctica. Y eso venimos criticando. Si se quiere transformar la movilidad de las ciudades hay que quitarle espacio al coche, complicarle la vida y luego hacer cosas bien hechas para la bici, con criterio y coherentes.
-La bicicleta es el vehículo más débil en carretera.
-Claro. Es el vehículo menos protegido, se parece más a un peatón que a un coche, Y si nos meten por carreteras por donde los coches van a 50 ó 60 kilómetros por hora, no tenemos nada que hacer.
-¿Cómo es la convivencia con los peatones, que parece un aspecto en fricción permanente?
-Así es, pero es a lo que nos abocan las ciudades. Cada vez hay más bicicletas y ante el peligro de circular por la carretera, los ciclistas van por las aceras y zonas peatonales. La convivencia bici-peatón es más fácil que con el coche, pero hay que regularlo. En Vitoria se puede circular por las aceras, por ejemplo, siempre a velocidad moderada y con la prioridad del peatón. Luego está la responsabilidad de cada uno. Hay que entender que muchos ciclistas no se atreven a ir por la calzada.
-¿Hay que dar pasos para que se puedan transportar las bicis en los urbanos o en los trenes?
-Sí, la intermodalidad es muy interesante. Y habrá que abordar asuntos paralelos, como que se pueda dejar la bicicleta en la estación de autobuses o de tren de forma segura, con aparcamientos específicos y cerrados, a modo de consigna. Entendemos que es complicado que se pueda llevar en el urbano, pero también existen soluciones técnicas.
-San Sebastián ha emprendido un registro para evitar robos. ¿Una iniciativa a copiar?
-Es muy interesante, sí. Pero lo más importante sería habilitar aparcamientos seguros, un aspecto en el que no se ha trabajado casi nada. Y no sólo en centros de trabajo o de ocio, también en los barrios, donde se hacen parkings de coches para residentes, pero no para bicicletas. Y en las ciudades existen zonas donde las casas no tienen trasteros o ascensor, lo que desmotiva mucho el uso de la bicicleta de forma habitual.








