
«Siria debería dejar de hablar y empezar con hechos. No podemos esperar para siempre», siguió Sarkozy, mientras que Mubarak apuntó que «no es aceptable que Líbano permanezca paralizado sin presidente» y pidió a Damasco que intervenga para conseguir la reconciliación, «porque de otra manera el asunto se volverá más complicado». Para el estadista norteafricano, Siria es el país que ejerce «una mayor influencia sobre las facciones libanesas».
La reacción siria no se hizo esperar. El ministro de Información, Mohsen Bilal, calificó el anuncio de Sarkozy de «sorprendente» ya que, según dijo, Damasco trabaja con París «para alcanzar un acuerdo sobre un presidente que represente a todos los libaneses». La elección urge. Líbano vive un vacío de poder desde el pasado 24 de noviembre, ante la incapacidad de su Parlamento para elegir presidente por las discrepancias entre los grupos políticos.
Visita oficial
Sarkozy inició ayer una visita oficial de dos días a El Cairo, en donde se reunió con Mubarak para tratar, además, el proyecto de la Unión por el Mediterráneo, el programa nuclear pacífico de El Cairo, el proceso de paz entre palestinos e israelíes y las situaciones en el territorio iraquí y en la región sudanesa de Darfur. En cuanto a Irán, el presidente francés señaló que París mantendrá una política de acercamiento basada en «el diálogo y la justicia» para tratar el contencioso con Teherán por su programa nuclear y reiteró su voluntad de ayudar a Egipto a desarrollar su programa atómico con fines pacíficos.






