
LA FUNDACIÓN
-Como historiador, ¿qué interpretación hace de lo sucedido el Dos de Mayo?
-Es, sin duda, una de las fechas clave en la Historia de España. Fue el punto de arranque de una guerra popular, un seísmo patriótico que superó las viejas barreras históricas y culturales fusionando todas las regiones españolas en una respuesta común contra Napoleón. Aquel día, el pueblo llano se adelanta al primer plano de la Historia y se empeña en actuar como protagonista. Todos se encontraron de repente unidos en la misma tarea: proteger al país, defender el trono del 'deseado' Fernando VII. Y, luego, las Cortes de Cádiz levantaron la bandera del liberalismo y la promesa de una nación de ciudadanos.
-La guerra no tuvo igual repercusión en toda España. ¿Qué sucedió en zonas como el País Vasco o Cataluña?
-Aquí hubo una de las batallas más importantes, la de Vitoria. Para conmemorarla se elevó en esa ciudad un monumento en cuyo pie se leía 'A la independencia de España', pero desde hace muchos años hay grupos que suprimen de vez en cuando lo 'de España' y parece otra cosa... Pero contesto su pregunta: las zonas donde hubo más militares franceses fueron justamente Cataluña y el País Vasco, porque se sabía de la capacidad de resistencia de unos y otros. Llamativamente, ninguna de las dos autonomías ha creado comisiones encargadas de preparar actos conmemorativos y tengo la sospecha de que no lo van a hacer. Le hablaba antes de la batalla de Vitoria, pero en Cataluña hubo combates muy duros, como los sitios de Gerona. Ahora allí no es la Guerra de la Independencia. Lo llaman la guerra del francés...
Huelga de misas
-¿Cómo vivió la sociedad vasca la guerra?
-Hubo muchos guerrilleros vascos y la Iglesia tuvo una gran responsabilidad en la lucha contra los franceses. Creo que es el momento en que comienza su tradición de tener una notable participación en la política. En los pueblos se siguió la campaña a través de las noticias de los púlpitos y en Bilbao llegó a haber una huelga de misas para molestar a los franceses y denunciar la invasión. Las órdenes religiosas se lanzaron desde el primer momento a la defensa de una idea tradicional de España. Las autoridades francesas señalaron en distintos documentos la responsabilidad de los frailes: los franciscanos de Abando, los capuchinos de Deusto, y otros de otras órdenes. A todos se les acusa en un bando...
-¿Y los afrancesados? ¿Qué hicieron?
-Fue un drama que afectó a muchos vascos, algunos de ellos honrados con calles en varias ciudades, como Mazarredo en Bilbao. Espero que los nacionalistas no se las quiten... He descrito ese drama en mi libro 'Los perdedores de la Historia de España'. En ese momento se abre el gran drama de los exiliados, gente que ama profundamente a su país, pero que no son comprendidos. Es interesante comprobar cómo Jovellanos llega a decir en sus últimos años de vida, sin renunciar ni por un momento a sus ideas, que es preciso hacer frente a Napoleón.
-Pese a que Napoleón ha acabado con una monarquía corrupta y trae ideas nuevas...
-Sí, pero el Napoleón de 1808 no es el de diez o doce años antes, que compartía la idea del fin de los privilegios. Cuando sus ejércitos llegan a España, es un tirano, un usurpador que controla media Europa. En la resistencia a Napoleón hay muchos reaccionarios, pero también muchos reformistas. Y la crueldad estuvo en ambas partes: en el resistente y en el invasor, como he mostrado en mi libro 'Historia de España desde el arte'. Marx también habló de ello: en aquella guerra, dijo, hubo actos sin ideas, y luego en Cádiz, ideas sin actos.
La Historia y su rumbo
-Todas las esperanzas suscitadas por la Constitución de 1812 se desvanecieron cuando Fernando VII regresó. ¿Con otro rey habría cambiado radicalmente la Historia de España?
-Ahora vivimos en una España muy moderna, con una Constitución que de alguna forma es un desarrollo de la de 1812. Pero con otro rey nos habríamos ahorrado muchas cosas, entre ellas las guerras civiles, que fueron muy crueles y muy lesivas para la idea de nación.
-¿Y los intelectuales? ¿El desapego de la sociedad española hacia su figura y su función viene de alguna forma de ese desencuentro de 1808?
-Sí, pero también hay que pensar en lo que sucedió en los treinta años anteriores, durante la Ilustración. La Iglesia y la nobleza habían condicionado enormemente a la monarquía y yo creo que la Historia habría sido muy diferente si no hubiesen tenido tanta influencia. La enorme fuerza de la Iglesia ha tenido como consecuencia la existencia de un poderoso anticlericalismo, mientras que no existe un fuerte antimonarquismo, en parte porque tenemos un sentido muy utilitario de la monarquía. Cuando el rey no nos sirve, lo echamos y ya está, y luego, si el experimento posterior no sale bien, lo volvemos a traer.
-¿Teme que la efeméride sea motivo de rifirrafes entre los partidos de ámbito estatal y los nacionalistas?
-No me extrañaría que fuese así. Pero la Historia es tan clara que va contra cualquier aspiración nacionalista. Los documentos son clarísimos y hablan de una adhesión generalizada a la idea de la nación española. Tratarán de silenciarlo o de manipularlo, pero es así.
Fabricantes de mitos
-¿Los historiadores están de acuerdeo en eso?
-Entre los historiadores no hay ninguna duda al respecto. Nadie lo pone en duda. Otra cosa es lo que digan los fabricantes de mitos, porque el imaginario es muy importante para los nacionalistas. La Historia es la gran partera de la nación, y como a vascos y catalanes no les ayuda en sus reivindicaciones, se la inventan o la falsifican, o la silencian. Por eso creo que los nacionalistas tratarán de influir en Zapatero para que en las conmemoraciones se insista más en la idea de libertad que en la de nación, cuando es ésta la que genera los derechos y libertades.
-¿Le parece que los acontecimientos de 1808 están suficientemente presentes en la escuela o estamos hablando de algo de lo que los jóvenes apenas tienen conocimiento?
-Me temo que estará oscurecido, porque es una gran fecha nacional española. El de la manipulación de los textos escolares es un problema gravísimo. Pocos atentados más graves a la cultura se han dado que con la regionalización de la Historia. Y me parece grave en las autonomías dominadas por los nacionalistas, pero también en las que tienen gobiernos que no lo son. Más que crear ciudadanos, se está creando vascos, catalanes, extremeños, asturianos o cántabros. Madrid es prácticamente la única comunidad con una idea nacional española clara.






