
MOVILIDAD SOSTENIBLE
La posibilidad de aplicar una «tarifa de acceso» a las principales ciudades vascas figura en el catálogo de 120 medidas a abordar por la Administración vasca en el próximo trienio, un conjunto de actuaciones que tienen como objetivo común mejorar el entorno natural de Euskadi, reducir la contaminación y luchar contra el cambio climático. «Es el mayor desafío al que se enfrenta la sociedad del siglo XXI», dijo ayer el lehendakari. Dentro de esta estrategia, el Ejecutivo considera clave cualquier esfuerzo por variar el actual sistema de movilidad, centrado en un uso masivo del coche privado, y sustituirlo por un mayor impulso de los medios de locomoción públicos y menos contaminantes.
Tanto el lehendakari como la consejera de EA, que abordaron el denso plan medioambiental en sus líneas maestras, eludieron entrar en detalles y sólo avanzaron, a preguntas de los periodistas, que lo que se plantea desde el Ejecutivo es aplicar un «sistema de tarificación» que sirva de elemento disuasorio y contribuya así a limitar el número de vehículos privados que acceden «durante los días laborables» a los núcleos urbanos de las capitales.
Según recientes estudios del propio Gobierno, casi medio millón de desplazamientos diarios -de los seis millones que se contabilizan en Euskadi- tienen como destino las capitales vascas. De ellos, más de 320.000 se realizan en automóvil, un 60%.
Por ciudades, Bilbao es la que recibe un mayor número de viajes, cerca de 300.000, pero su amplia oferta de transporte público hace que sea la capital con un menor porcentaje de acceso en coche privado, el 50,9%. Vitoria es destino cada día de 82.767 desplazamientos, de los que más del 80% son en coche. En San Sebastián, de los 156.439 desplazamientos diarios contabilizados, el vehículo privado aglutina el 65,5%, según los datos del estudio de movilidad de la comunidad autónoma referidos a 2007. Otras encuestas del área de Medio Ambiente indican que 150.000 conductores vascos se ven afectados cada día por atascos en las carreteras de la comunidad, retenciones que, de media, hacen perder 20 minutos a los automovilistas.
La medida, explicaron después fuentes del departamento liderado por la consejera de EA, deberá ser pactada con los ayuntamientos, a quienes corresponden las competencias de gestión del tráfico en las ciudades. Y advirtieron de que no se trata de un «brindis al sol», sino de una propuesta que podría llevarse a cabo si existe la «voluntad política» suficiente.
«Esto no es Londres»
De entrada, las capitales vascas reaccionaron con «cautela», cuando no con claro escepticismo, ante un planteamiento tan «drástico». Fuentes del Ayuntamiento bilbaíno apuntaron que se trata de una medida «extrema» y que en la actualidad «no se dan las condiciones» para implantarla en la capital vizcaína. «Ya se estudió y se descartó», indicaron, «porque se apostó por otro tipo de actuaciones para desincentivar el acceso en coche hasta el centro. Por ejemplo, el aumento de precios y la renovación de la OTA y la peatonalización de calles», agregaron. «Son cuestiones que han demostrado éxito, dado que el acceso en automóvil a Bilbao ha descendido un 1% mientras que la circulación en el área metropolitana ha crecido un 3%». «Bilbao no es Londres», remató un portavoz. «La situación no es tan grave».
En Vitoria, una ciudad de tamaño medio que ha seguido desde los años ochenta una sostenida política de peatonalización de su centro neurálgico, la medida se contempla con cierta sorpresa. Su Ayuntamiento reclamó ayer «cautela» hasta conocer «exactamente qué es lo que se nos propone», pero recordó que ya se están dando pasos para impulsar el transporte público -el tranvía será una realidad en apenas un año-, dificultar el acceso en coche hasta el centro y diseñar un plan de movilidad sostenible que prime los medios de locomoción no contaminantes.
El anuncio del canon de acceso a las ciudades eclipsó en buena parte la explicación de la estrategia medioambiental contra el cambio climático, a la que el lehendakari concedió la máxima importancia y que se mostró dispuesto a «liderar». «Hay que actuar sin demora y pasar a la acción», conminó. Entre otras cuestiones, defendió «incentivos económicos» para los dueños de coches que utilicen biocombustibles, apostó por el desarrollo de la energía eólica y destacó la creación de un Centro de Innovación Avanzada y Excelencia en el Cambio Climático.








