
La entrada en servicio del AVE a Valladolid permitirá acortar en casi una hora y media los desplazamientos ferroviarios desde Euskadi, al aprovechar las posibilidades de viajar más rápido en ese tramo con los modernos trenes adquiridos por Renfe, que se adaptan de forma ágil tanto a la nueva como a la vieja red ferroviaria -de anchos de vía diferentes- gracias a su sistema de rodadura desplazable. La compañía espera con ello «ganar porción del pastel al avión y los autobuses de línea», admite, aunque la escasez de servicios -dos salidas diarias, una por la mañana y otra por la tarde- y el aún elevado tiempo de viaje -casi cinco horas desde Bilbao- juegan de momento en su contra.
La operadora sostiene que la puesta en marcha de este primer tramo de la conexión AVE hacia el Norte y el Noroeste supone un «cambio de era» en el tráfico ferroviario entre el Cantábrico y el centro de la Península, que aún será más revolucionario cuando se complete la red de alta velocidad hasta Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi, lo que está previsto para mediados de la próxima década. De momento, la sustitución de los vetustos trenes Talgo e Intercity por convoyes adaptables a la alta velocidad -los denominados Alvia, con velocidades punta de 250 kilómetros por hora- permitirá beneficiarse de sus ventajas allí donde las vías se han terminado y acortar en conjunto el tiempo de viaje.
El trayecto Bilbao-Madrid se podrá realizar a partir del 23 de diciembre en 4 horas y 50 minutos, una cambio significativo frente a las seis horas actuales. Desde Vitoria, el trayecto se queda en 3 horas y 40 minutos, un tiempo que «sí empieza a ser competitivo», admite Renfe, frente a otros medios de transporte. El avión tarda apenas una hora desde ambas capitales vascas, pero los tiempos de espera en aeropuertos y los obligados desplazamientos en transporte público desde las terminales a los centros de las ciudades penalizan el viaje. En coche, un conductor que cumpla los límites tardará entre tres y cuatro horas, al menos sin atascos. En autobús regular, los servicios desde Euskadi tardan entre cuatro y cinco horas, en función de su punto de partida, pero ganan con diferencia la batalla de la frecuencia. Desde Bilbao salen hasta una docena de autocares diarios.
Competencia al avión
¿Será el tren un competidor serio para estos medios de transporte? Íñigo Palomino, director general de Euskotren, sostiene que sí, porque garantiza lo que otros no pueden: puntualidad -el AVE Madrid-Sevilla roza el 99%-, comodidad -dispone de más espacio en los asientos y posibilidad de levantarse y tomar un café- y un mejor aprovechamiento del tiempo de viaje, dado que «se puede utilizar el teléfono móvil y el portátil, lo que permite trabajar durante el trayecto y que no sean dos o tres horas perdidas». Renfe, la principal operadora nacional, coincide. «Los nuevos Alvia -enfatiza un portavoz de la compañía- cuidan mucho este aspecto. Disponen de enchufe en cada asiento y de luces individuales», asegura. «A medio plazo -reflexiona Palomino- el tren será el medio de transporte clave para las medias distancias, como las que separan Euskadi de Madrid, por ejemplo. El avión perderá la batalla en este terreno».
Las comparaciones son aún prematuras, dado que la 'Y' no estará terminada hasta 2013 y el tramo de alta velocidad Vitoria-Burgos-Valladolid -que completará el corredor AVE del Norte- está todavía en fase de proyecto. Pero en el trayecto Sevilla-Madrid (471 kilómetros que se completan en dos horas y quince minutos con cerca de 20 servicios diarios por sentido), la puesta en marcha del AVE dio un vuelco a la forma de viajar entre ambas ciudades. El tren tiene ya una cuota de mercado el 80% frente al avión. Antes de 1992, el reparto era exactamente el inverso. En Euskadi puede pasar lo mismo. a.alonso@diario-elcorreo.com








