
La marcha, convocada a las cinco en la plaza del Ayuntamiento, comenzó con media hora de retraso debido a los controles policiales establecidos por la Guardia Civil en las entradas al municipio guipuzcoano, que causaron algunos atascos. Los agentes retuvieron a varios autobuses e hicieron bajar de sus vehículos a numerosos jóvenes. Los organizadores criticaron con dureza esta actuación, al considerar que pretendía boicotear la marcha. No obstante, se mostraron satisfechos con la asistencia, que cifraron en 15.000 personas.
La movilización se desarrolló en un ambiente festivo. La cabeza de la marcha portó una pancarta con el lema, en euskera y castellano, 'No a la imposición. Stop al TAV'. Los participantes gritaron consignas en favor de «parar» el proyecto ferroviario y contra «la imposición» que, a su juicio, supone el proyecto. También hubo lemas contra el PNV y el PSOE, partidos que lideran los gobiernos vasco y central. Los manifestantes acusaron a ambas fuerzas de ser «destructores» del medio ambiente.
«Despilfarro»
La manifestación recorrió durante cerca de una hora varias calles y finalizó con la lectura de un comunicado en euskera y castellano por parte de la miembro de AHT Gelditu! y alcaldesa pedánea del barrio de Angiozar (Bergara), Mila Elorza. La representante de la plataforma denunció la «imposición» de quienes «pretenden hacer de este macroproyecto despilfarrador e inútil el negocio de su vida» y que, según destacó, están «cada vez más nerviosos» por la «creciente oposición» que ha surgido en los últimos meses contra el TAV.
Elorza criticó que las administraciones públicas han optado por «la manipulación y la intoxicación, la prohibición de consultas populares, las amenazas a cargos públicos comprometidos con las mismas, la criminalización de toda forma de oposición y la represión de concentraciones pacíficas».






