«Este programa pretende la regeneración desde el comercio. Tenemos que seguir adelante y llevarlo a más locales y calles», explicó Sustatxa en Oporto. El proyecto de Bilbao la Vieja concluirá dentro de dos años, dentro del Plan Especial de la zona. En este tiempo, Lan Ekintza y Viviendas Municipales trabajarán con nueve locales que tienen a su disposición, después de haber adjudicado otros 21 en los cinco años de vida de la iniciativa.
Sustatxa explicó que el Ayuntamiento puede ampliar el parque de inmuebles en Bilbao la Vieja con la compra de nuevos locales, en función del éxito del programa. El concejal desveló que promotores inmobiliarios ya se han puesto en contacto con el departamento para ofrecerle bajos en edificios de nueva construcción. En el barrio, la idea es ampliar el proyecto a la plaza Saralegui, en la parte baja de Miribilla, y por el borde de la ría. Lo que no tiene intención Lan Ekintza ni Viviendas es en adquirir establecimientos de particulares, ya que temen que esta iniciativa sea motivo de especulación en el mercado.
Un hueco para el arte
Otxarkoaga se convertiría en el segundo barrio en verse beneficiado por el programa de desarrollo local. No sólo desde el ámbito empresarial, puesto que esta zona está, como quien dice, a medio hacer. Desde su inauguración, a primeros de los sesenta, no tiene rematada su urbanización; es decir, aceras, jardines y calzadas. El programa le vendría además bien para renovar el comercio, recuperar locales y atraer a nuevos públicos a una zona que recientemente ha sufrido enfrentamientos vecinales.
Sustatxa agradeció ayer el impulso dado por los emprendedores a Bilbao la Vieja. «Ellos se la juegan también», destacó. El programa de Lan Ekintza ha facilitado la apertura de negocios vinculados al ocio, la cultura, el arte y las tecnologías -hay librería, estudio fotográfico, agencia de modelos, publicaciones y muralista, entre otros-, sin olvidarse de servicios básicos como un dentista y una colsultoría lumínica.








