
El Partido Popular, además, ha pedido la «inmediata» dimisión de Josu Sierra como director del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación (IVEI), organismo que coordina en Euskadi el proyecto PISA y principal responsable, a su juicio, de la «burda trampa». Según adelantó ayer EL CORREO, los técnicos del IVEI decidieron que los alumnos hiciesen la prueba en función de su idioma materno en vez de examinarse en el que estudian tras comprobar que de esa forma «podían demostrar mejor sus conocimientos». Así, tan sólo 535 de los 3.939 participantes utilizaron el euskera, cuando en realidad 2.003 estaban matriculados en el modelo D, impartido íntegramente en lengua vasca.
Según el PP, para obtener una radiografía veraz de los conocimientos adquiridos por los estudiantes, la prueba debería haberse realizado en euskera «al 75% del alumnado y no únicamente al 15%». En este caso, la educación vasca «habría salido muy mal parada» hasta quedar relegada «a la cola de todas las comunidades del resto de España», apuntó el parlamentario Iñaki Oyarzabal.
El portavoz popular en materia de Educación en la Cámara vasca considera que este «escándalo» invalida los resultados de las pruebas PISA. A su juicio, es «impresentable» que los responsables de «evaluar la calidad del sistema educativo» se dediquen a «falsear las pruebas» para ocultar la «triste realidad» de que «en aras de la normalización lingüística se está perjudicando los niveles de capacitación de los alumnos». «La obsesión nacionalista por forzar los ritmos en euskera pone en riesgo las futuras oportunidades de los jóvenes», añadió.
En similares términos, la parlamentaria socialista Isabel Celaá considera que la selección previa del idioma en el que debían de examinarse los alumnos constituye la «certificación absoluta» de que el Gobierno vasco «no confía en los resultados académicos» de su propio sistema de enseñanza. Las autoridades educativas «son plenamente conscientes de que la lengua materna es un plus que incide que un alumno sea más o menos competente», añadió.
«Despropósito»
Ese reconocimiento implícito puesto de manifiesto al elegir mayoritariamente el castellano para «trucar» los resultados de las pruebas PISA entra en contradicción, a su juicio, con el currículum «lanzado por la consejería» que «impone» el euskera como idioma principal de la escuela pública y «arroja por la borda la lengua materna del 80% de la población». «Es un absoluto despropósito cultural», insistió Celaá como, en su opinión, ha quedado demostrado con este caso. «No vamos a tolerar que el castellano sea expulsado» de la enseñanza, añadió la responsable del PSE-EE.
CC OO, por su parte, propuso a la consejería que priorice de la misma manera la lengua materna a la hora de matricular al alumnado «si lo que realmente le preocupa es lograr los mejores resultados en su formación y no sólo de cara a una evaluación internacional». En relación al Informe PISA, la central relativizó sus conclusiones -que sitúan a los alumnos vascos en la media de la OCDE y por encima de la española- en relación a la «superior inversión que en Euskadi se hace por cada alumno».
Los responsables educativos de CC OO criticaron también que en la selección de los estudiantes no se haya tenido en cuenta el porcentaje creciente de inmigrantes y al alumnado becario. Portavoces de la consejería de Educación, por su parte, declinaron dar su opinión.







