
LA OBRA
«Lo he hecho porque me apetecía, por sorprender al lector y porque aspiro a ser un escritor total. Ser como Zidane en el fútbol. Hasta ahora he demostrado destreza con la pierna derecha (el realismo de 'Historia del Kronen', 'Mensaka', 'Soy un escritor frustrado'), la toco de cabeza (su anterior obra, 'Caso Karen' fue finalista del premio Hammet de novela policiaca) y ahora hay que entrenar para conseguir dominar la pierna izquierda. Todavía soy joven y algún día escribiré una gran obra», asegura.
En 'El secreto del Oráculo' se narra con un lenguaje fresco y moderno la épica vida de Alejandro Magno. «Es como el Señor de los Anillos en versión antigua», dice el escritor que se licenció en Historia en la universidad. «Hay lucha, batallas navales, peripecias por el desierto, ascensiones a las más altas montañas del planeta...».
Pero ante todo es una 'novela Mañas'. «Un fan le dijo un día a Manolo García que todas sus canciones sonaban parecido, claro es que las componía la misma persona. A mí me pasa parecido, cambio de registro, pero soy la misma persona escribiendo». Aunque ha madurado. «Ya no estoy enfadado con los críticos. Con 23 años metí mi manuscrito en un sobre y empezaron a llamarme periodistas porque era finalista del Nadal. No supe adaptarme a este mundo», recuerda.
Ahora, sus pequeños cabreos han sido con Oliver Stone, autor de un filme sobre el emperador griego. «Estaba inmerso en el libro cuando estrenaron la película. Al principio me sentí como los Beach Boys cuando aparecieron los Beatles para hacerles sombra, pero luego vi que no funcionaba del todo y pase del tema. Creo que Stone desaprovechó la oportunidad de filmar una gran historia por ser demasiado ambicioso y querer contar toda la vida de Alejandro en hora y media».
«Contar historias mola»
A pesar de compartir precocidad con el rey macedonio, no siente un especial apego al personaje. «Como escritor contar batallas mola, para que nos vamos a engañar, pero como persona nunca me han gustado estos líderes. Soy muy consciente del reguero de sangre que dejaban a su paso. En la novela, un monje se lo dice directamente a Alejandro. Si alguien asesina a una persona le matamos en nombre de la justicia, en cambio a quien masacra a cientos de miles de personas le idolatramos convertido en semidiós».
En breve, Mañas, que en su lista privada de dioses cita a Benito Pérez Galdós, lo intentará con la ciencia ficción. «Es un experimento más». Desde luego si busca sorprender lo ha conseguido.






