
Todos son dudas en torno al corredor de Igorre. Si el TAS se decanta por la UCI, dará vía libre y validez al segundo contraanálisis -aún no se ha realizado-. Y si el resultado de ese nuevo test es positivo, rubricará el final de Mayo. Si el Tribunal da la razón a la Federación española, que considera inocente al corredor, al Saunier se le plantea otra incertidumbre: «Nosotros prepararemos el Tour con Mayo, pero no sé cómo le recibirá la organización de esa carrera. Hay que tener en cuenta que el próximo año todos iremos al Tour como equipos invitados», medita Matxin. Así está Mayo, con su porvenir en puntos suspensivos.
Con o sin Mayo, el sostén del equipo es para Riccó, Cobo, Marchante y Piepoli. A su cobijo crecerán los que vienen. Entre ellos, el vizcaíno Beñat Intxausti. Un reclamo para la afición vasca. Un escalador con tino para el crono. El quinto en el último Tour del Porvenir. «Va a ser un grandísimo corredor», se atreve Matxin. «No va a hacer ninguna gran vuelta. Sólo objetivos asequibles, como Valencia, Castilla-León, la Euskal... Correrá 55 días. Sin exprimirle. Está en fase de aprendizaje». En crecimiento. Tiene comprometidas con el Saunier las tres próximas temporadas. Tiempo.
Al ataque
«Es un corredor ofensivo, ganador. Y no queremos que pierda eso. Estará en carreras donde pueda demostrar su carácter», dice el técnico de Basauri. A Intxausti le han grapado la etiqueta de 'esperanza'. Joya. A pulir. «No creo que eso le afecte. Es un chaval coherente. Esas expectativas no suponen presión para él, sino un estímulo». Tras un año de adaptación en el equipo Nicolás Mateos, debutará de amarillo con el Saunier. Buen color para el ciclismo. «Tal y como está este deporte, para un ciclista tan joven es una gran oportunidad estar en el UCI Pro Tour». Comienza el tiempo de Intxausti.
Y de Arkaitz Durán, el juvenil que acortó plazos, que saltó directamente al campo profesional. El ciclón. El hijo de Benito Durán, el ciclocrosista alavés. «Este va a ser el año de Arkaitz», avisa Matxin. No es un vaticinio. Es casi un mandato. «Tiene calidad de sobra, pero se ha tomado este deporte como un hobbye. Hay que entrenarse más. Este año voy a estar muy encima de él».
Es su apuesta personal. Su empeño. Tanto que le colocará un GPS, un lupa con la que comprobar cada uno de sus entrenamientos a lo largo de la temporada. El ojo. «Arkaitz va a ser 'el Lute'. Camina o revienta». En 2008, el año del cambio generacional del Saunier Duval.

















