«Tienen como principal misión y obligación -dijo en referencia a PNV y BNG- defender sus países, y mal si no lo hiciesen. Si el PNV, con la votación de ayer, obtuvo compensaciones presupuestarias y mejoras para los Presupuestos de los vascos, ¿han hecho bien o no?». Convergencia centró todos sus ataques en los socialistas catalanes al acusarles de «traición» a la sociedad catalana por preferir acatar la disciplina de voto del PSOE y no defender los «intereses» de los ciudadanos.
Por su parte, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, de visita ayer en Barcelona, se mostró convencido de que los catalanes «sabrán comprender» su rechazo a la reprobación de Álvarez. Señaló, en este sentido, que el Ministerio de Fomento ha cumplido en los dos últimos años con los plazos para las obras de la 'Y' vasca por lo que el PNV no tenía motivos para emitir un voto de castigo contra ella. No lo vio así ERC que cargó contra CiU por no haber logrado que PNV y BNG se sumaran a la reprobación. «Ha sido un auténtico espectáculo que demuestra que eso de Galeuscat es poco más de un club de mariscadas y arroces».
La disputa se mantuvo durante la sesión de control al Gobierno celebrada ayer en el Congreso. La ministra volvió a acaparar los ataques del resto de grupos, a los que animó a «desahogarse» mientras ella seguiría «trabajando» y «haciendo las cosas». La mayoría de partidos dedicaron a su labor en Fomento duros calificativos. Tacharon a Álvarez de «chula», «soberbia», «nefasta», «incompetente» y «tramposa» para acabar recomendándole que «se vaya y se haga olvidar».






