
El mensaje, leído por el viceconsejero de Política Lingüística del Ejecutivo autónomo, Patxi Baztarrika, es el mismo que ha acompañado a las políticas activas en relación con la lengua vasca desde el mismo inicio de su recuperación. «Hay que sacar el idioma a la calle», se reafirmaron ayer las instituciones. «Debemos superar unidos las trabas y los obstáculos que determinados hábitos y actitudes ancladas en el pasado ponen al uso cotidiano del euskera», animaron, dado que «el grado de conocimiento del idioma aumenta día a día».
El Gobierno autónomo, las diputaciones y la asociación de municipios, Eudel, firmaron el tradicional manifiesto conjunto previo al Día Internacional del Euskera, cuyo acto central se llevará a cabo el próximo lunes en el museo Artium de Vitoria. El lehendakari Ibarretxe entregará el premio 'Ukan' en una gala con actores, cantantes, coros y bertsolaris. El galardón, que trata de reconocer el trabajo de una entidad en favor de la lengua, estará dirigido en esta ocasión hacia el «sector socioeconómico», avanzó Baztarrika.
El viceconsejero difundió el mensaje institucional arropado por los directores de Euskera de las tres instituciones forales y por el presidente de Eudel, el alcalde tolosarra Jokin Bildarraitz. «La clave del futuro de cualquier idioma es su uso», certificaron. «No hay contribución pequeña» en el avance del idioma y «debemos remover los obstáculos que nosotros mismos colocamos en nuestras labores cotidianas en pro del incremento del uso del euskera».
25 años de la Ley
Las instituciones aprovecharon la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la aprobación de la Ley vasca para la Normalización del Uso del Euskera, «un hito de la mayor trascendencia al reconocer nuestros derechos lingüísticos como ciudadanos y encomendar a las instituciones su vigilancia y promoción», refleja el manifiesto. «Sería imposible acometer la tarea de la normalización» idiomática, agrega, «si hace 25 años el Parlamento no hubiera erigido sus pilares».
Las instituciones destacaron el «amplio consenso» con el que salió adelante la Ley, «firme compromiso de la sociedad vasca en pro de la convivencia». Y censuraron a quienes «se afanan en un permanente esfuerzo por destruir las bases civiles de aquel acuerdo» desde una «fascinación por la pesadilla monolingüe». «La convivencia -zanjó Bastarrika- no puede ser la rendición incondicional del otro».






