Eso es lo que le llevó a filmar otra injusticia, las chabolas. El documental fue proyectado en el certamen del año siguiente, pero la reacción fue reveladora de la escasa sensibilidad de algunos para con quienes vivían un calvario en su misma ciudad. «La gente pateó la sala. No les gustó, no querían verlo», recuerda Poli desde Valencia.
Después, la cinta «se quedó en el armario» y allí estuvo hasta que vio un reportaje en el periódico municipal 'Bilbao', al que está suscrito. En el artículo se preguntaba por el destino de la cinta 'Ocharcoaga'. Poli les mandó la suya, seguramente sin cavilar entonces la repercusión que tendría su documento. La Filmoteca Vasca la restauró sin dudarlo. «En cuanto vimos el material, nos dimos cuenta de que merecía la pena la recuperación. Es un documento verdaderamente importante», señala el director de este organismo, Peio Aldazabal.
En octubre de este año, Aldazabal aprovechó sus vacaciones en Valencia para entregársela en mano. Junto a su mujer y sus dos hijos, Poli acudió al 'reestreno' en el IVAM, en una pantalla grande: «El trabajo ha quedado fantástico, fenomenal», se jacta este pionero del periodismo de denuncia.






