Para intentar curar ya no será necesario ni crear ni destruir embriones. Sin embargo, la nueva técnica de reprogramación celular no zanja todos los debates éticos y de seguridad de las células madre embrionarias. Aún hay dudas, pero, pese a ellas, obligará a reconsiderar la investigación actual. Ian Wilmut, el 'padre' de Dolly -el primer animal clonado- ya ha anunciado que abandonará esta polémica técnica en favor de la reprogramación celular. En España, los expertos que trabajan en células madre también se preparan para adaptarse a las nuevas reglas de juego. Eso sí, sin perder de vista la clonación terapéutica.
«Quedan escollos»
A Carlos Simón, director del nodo valenciano del Banco Nacional de Células Madre, le cuesta disimular el entusiasmo. «Parece tan sencillo, es tan atractivo, tan apasionante...». «Hace un año y medio nadie podía imaginar que manipulando unos cuantos genes pudiéramos revertir el proceso y convertir una célula adulta humana en embrionaria». Como tantos otros grupos de investigación, el grupo de Simón también trabajaba en reprogramación celular. Ahora está convencido de que esta técnica eclipsará la clonación terapéutica. «Wilmut es inteligente y ya ha hecho su apuesta. Eso no significa que debamos olvidarnos de técnicas anteriores. La reprogramación celular aún debe salvar muchos escollos». El científico se refiere, por ejemplo, a la utilización de retrovirus para darle la vuelta al desarrollo biológico de las células adultas, una maniobra que lo inutiliza para un tratamiento clínico. O al riesgo de que estas células madre no se controlen y su utilización desencadene la aparición de tumores.
Desde el Instituto Salk de California, Juan Carlos Izpisúa tampoco cierra el paso a la clonación: «Nos encontramos en un campo que está emergiendo, en el que aún hay muchas dudas».
La noticia ha cogido a sus equipos, en el Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona y en California, trabajando en una técnica que combina la reprogramación celular con clonación. «Sería la opción que nos haría avanzar con más posibilidades de éxito y nos permitirá generar células muy similares y con potencial terapéutico equiparable al de las células madres derivadas de blastocistos (óvulos fecundados con más de cinco días de desarrollo)».
Miodrag Stojkovic, del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, de momento se queda con los «peros» del nuevo avance. Este investigador croata fue el primero en clonar un embrión en Europa. Fichado ahora por la Comunidad Valenciana, esperaba la luz verde del Gobierno para realizar el primer proyecto de clonación en España. Ahora no resta méritos a la refrigeración celular, pero se resiste a devaluar la clonación terapéutica. De la nueva estrategia dice que es «un buen comienzo que aún presenta muchas dudas».






