Se sitúa en un antigua fábrica de tabaco en el corazón de Madrid. Es un edificio del siglo XVIII con más de 30.000 metros cuadrados, de tipología y factura semejantes a las del Reina Sofía, y situado en la calle de Embajadores, apenas a un kilómetro de los museos del Prado, Reina Sofía y Thyssen-Bornemisza, y muy próximo a la Casa Encendida.
El ministro de Cultura, César Antonio Molina, y el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, José Jiménez, visitaron ayer la antigua Fábrica de Tabacos, un edificio de la extinta Tabacalera que Patrimonio Nacional adjudicó a Cultura y que, tras la necesaria remodelación, acogerá el CNAV y las salas de exposiciones temporales de Cultura.
El edificio se construyó a finales del XVIII como Real Fábrica de Aguardientes y Naipes, bajo el reinado de Carlos III y según el proyecto de Manuel de la Vallina. En 1809 se convertía en fábrica de tabacos y rapé este complejo que la antigua titular de Cultura con el PP Pilar del Castillo trató ya de convertir en sede del Museo de Artes Decorativas y Reproducciones Artísticas.
El futuro CNAV se plantea como un espacio de referencia para la creación artística y la investigación, divulgación e interpretación crítica de las artes visuales, con especial atención a la fotografía, cine, vídeo y televisión. Será un centro «de carácter nacional que integrará a artistas y propuestas de todos los territorios de España» según destacó César Antonio Molina.
En este ejercicio Cultura ha presupuestado un millón de euros para el inicio de la remodelación, que comenzará por las cubiertas y el jardín principal. El ministro llevará la propuesta de creación del CNAV al Consejo de Ministros del próximo día 30. Superado este trámite, se convocará el concursos público para la reforma y rehabilitación. Un optimista Molina cree que «a finales de 2008 o principios de 2009 se convocará el concurso para elegir al director». «No se trata de una entelequia o una utopía; es un proyecto necesario que a partir de hoy esta en marcha», aeguró el ministro.






