-La verdad es que vivimos un poco más tranquilos aquí, en Barcelona. Venimos de Bilbao y, al tener cerca a un equipo como el Barça, la presión que soportamos es menor.
-¿Así que el fútbol se vive de manera distinta
-La verdad es que se vive diferente. La afición del Athletic es especial. La hinchada del Espanyol es muy fiel, está a muerte con su equipo, pero se diluye en una ciudad grande como Barcelona. En Bilbao, sin embargo, el Athletic es todo.
-El estadio, Lluís Companys, tampoco es San Mamés.
-Tanto los jugadores como los técnicos y la junta directiva tenemos muchas ganas de trasladarnos al nuevo estadio -se calcula que las obras estarán terminadas en noviembre de 2008-. Jugar en Montjuïc no es fácil, se trata de un campo grande y frío y un tanto incómodo para los aficionados.
-Forma una sociedad inseparable con Ernesto Valverde. Estuvieron juntos en el Athletic y ahora en el Espanyol. ¿Cómo es su día a día?
-Nos conocemos desde hace tiempo y tenemos mucha confianza. Ernesto es abierto a las opiniones y los consejos de los demás y resulta fácil trabajar con él. Hombre, la última decisión es suya, pero siempre consulta las cosas.
-¿No se ha planteado volar en solitario, entrenar por su cuenta?
-Es una opción, pero en estos momentos no me lo planteo. De todas formas, ya he estado al frente del Amurrio, Aurrera y la Cultural de Durango. Pero donde más he disfrutado ha sido con los chavales del Danok Bat.
-¿Está en contacto con la gente del Athletic?
-Mantengo la relación con algunos jugadores y estamentos del club. La verdad es que estoy muy al tanto de la actualidad rojiblanca. Sigo de cerca al Athletic.








