
Jon Aspiazu es el ayudante de Ernesto Valverde en su aventura barcelonesa, sus ojos y su mano derecha, que escribe informes y radiografía rivales futuros, además de secundar al 'míster' en las tareas diarias. Instalados en la tranquilidad de los resultados, todavía recuerdan lo «difíciles que fueron los comienzos en la Ciudad Condal. El Espanyol, con Lotina en el banquillo, salvó los muebles en el último minuto del último partido de la temporada 2005-2006. Un gol de Corominas certificó la permanencia 'perica' en Primera. Un drama con final feliz. Entonces llegaron ellos, después de pasar un año en blanco tras su salida del Athletic, y tropezaron con el vestuario y los marcadores adversos. Derrotas, empates, problemas con los pesos pesados de la plantilla... La nave blanquiazul hacía aguas por todas partes y ya no quedaban parches para seguir navegando. Pero jamás perdieron la fe. Reflotaron el barco y lo llevaron a buen puerto.
«¿La clave del éxito? La sensatez y el sentido común de Ernesto», desglosa Aspiazu. Cuando firmaron con el Espanyol, una de las primeras decisiones -consensuadas con la junta directiva- fue prescindir de todo un icono del espanyolismo como Mauricio Pochettino. Las relaciones con algunos pesos pesados se complicaron -sentaron a De la Peña y Tamudo-, pero poco a poco Valverde se ganó su confianza. Dejó claro que él era la autoridad, el que manda, y que los futbolistas no podían cuestionar su método. «Ahora están a muerte con él», aseguran fuentes cercanas al vestuario. «Confían en Ernesto porque apuesta por un fútbol de ataque, porque sabe lo que quiere y porque tiene las ideas claras», añade Aspiazu, que repasa las líneas de un bloque compacto y con pocas fisuras.
DEFENSA
«El año pasado, nuestra defensa era más joven que la del Espanyol B». Es el primer diagnóstico que hace Aspiazu de la línea de contención. Esta temporada la media de edad ronda los 23 años, aunque acredita una solidez envidiable. «El argentino Clemente es muy dinámico, impulsivo y todavía se está adaptando al fútbol español. Jarque -uno de los centrales- es una especie de Pochetino, un tipo con galones, mientras que Chica y Torrejón están en el momento justo para consolidarse en Primera División, y eso a veces cuesta».
MEDIO CAMPO
El Espanyol tiene en sus filas a Iván de la Peña, uno de los futbolistas «más clarividentes». En condiciones normales, sería la pareja de baile de Moisés, «su contrapeso», pero debido a la lesión del catalán suele emparejarse con el serbio Lola, internacional absoluto con apenas 20 años. «Iván da el pase que nadie ve, es asombroso», apunta Aspiazu, que también augura un espléndido futuro a Ángel, un futbolista de 21 años que se entiende a las mil maravillas con 'lo pelat'. Una medular con «garantías» que maneja los hilos de los partidos.
BANDAS
Aspiazu es consciente de que el Espanyol tiene un auténtico equipazo del medio campo para arriba. Por las bandas desfilan jugadores de la talla de Rufete -ahora entre algodones-, Valdo, Riera -un estallido de calidad- y Corominas, entre otros, un futbolista «muy importante en la historia reciente del club. Metió el gol que salvó al equipo del descenso en la última jornada, anotó en la semifinal de la UEFA y marcó en choques decisivos de la Copa. Lo único que le falta es un poco de ambición», apunta el bilbaíno.
DELANTERA
La delantera 'perica' está de moda en el fútbol español. Dos nombres que «hablan por sí solos»: Luis García y Raúl Tamudo. Entre los dos suman 9 de los 15 goles del Espanyol, una pareja letal que probará esta tarde la solidez defensiva del Athletic. Los puntas son la referencia de un equipo que apuesta por el fútbol de ataque, transiciones rápidas y un ritmo elevado.
La afición está tan contenta que incluso se permite hacer bromas a costa de su equipo. «Jugar con camiseta rosa y con dos jugadores que se llaman Lola y Chica no es serio». Reina buen humor al otro lado de la Diagonal.










