Pero no intento aquí hacer historia, sino comentar el manifiesto con el que una oficina de alistamiento animaba a los mozos bilbaínos de entre 19 y 40 años, para que acudieran como soldados a engrosar las filas de ese ejército. Un manifiesto titulado '¿¿A defender a la Patria!!' y adornado con una serie de sabrosos incentivos pecuniarios para fomentar el patriotismo.
¿Qué se ofrecía a los aspirantes a soldados expedicionarios? Se lo voy a contar a ustedes, pero antes de meternos en cifras, creo necesario recordarles que en aquellos años, la merluza se vendía a 1,50 pesetas el kilo, los huevos a 70 céntimos la docena y el jamón a 2,50 pesetas el kilo. Y con estos precios comparativos veamos ahora el chollo económico con el que se intentaba animar a los mozos bilbaínos para irse a pegar tiros a la 'Perla de las Antillas'. Leamos.
«Además del haber del soldado en Cuba -este dato no lo conozco- paga el Gobierno una gratificación de 250 pesetas por cada año que sirvan, 60 pesetas al ser afiliado y 50 pesetas el día antes del embarque, con 6 reales diarios desde que se alistan en esta agencia hasta que se embarcan. Darán más informes en la calle de Urazurrutia 17-2º dcha. Bilbao».
Haciendo ahora un cálculo del incentivo en especie, un mozo que estuviese quince días esperando el embarque y pudiese durar vivo en Cuba un añito, podría embolsarse -sin contar con el haber de soldado- unas 380 pesetas, que, para que ustedes lo entiendan mejor, equivaldrían a casi 550 docenas de huevos, que en valor actual y en pesetas (que es como mejor nos entendemos los veteranos) vendrían a ser unas 100.000 pesetas si no me fallan las cuentas como me suele pasar muy a menudo. Lo que no puedo decirles es si aquella cifra era o no era suficiente incentivo para emprender semejante aventura.








