
Los hechos se remontan a febrero de 2004, cuando una amiga de Karen Durell denunció la desaparición de la mujer, una británica de 41 años, madre de dos niños, que había llegado a Calpe tres meses antes. Después de las investigaciones efectuadas por la Guardia Civil, se procedió a la detención de Paul D., también británico, que había huido de su país tras ser condenado a 20 años de cárcel por robo.
Durante el juicio, que quedó visto para sentencia, el acusado reconoció que intentó sacar dinero con la tarjeta de crédito de la víctima, aunque no lo consiguió. También admitió que entró en casa de una amiga de la fallecida porque «tenía permiso» para acceder a la vivienda. No se pudo confirmar. Esta mujer era la testigo principal de los hechos, pero ayer no se presentó en la Audiencia de Alicante y en la actualidad se encuentra en paradero desconocido.
Tras escuchar la declaración del acusado, el ministerio fiscal modificó su acusación de asesinato y la rebajó a homicidio al eliminar la apreciación de que la muerte de la víctima se produjo por la espalda, al no haberse encontrado el cuerpo de Karen Durell. Además, la fiscal acusó al procesado de estafa en grado de tentativa y de allanamiento de morada.
El ministerio público señaló en su relato de los hechos que «no hay duda» de que la mujer está muerta «por los datos objetivos que lo corroboran» y por la confesión del acusado, que ha reconocido hasta en tres ocasiones -ante el letrado, ante el ministerio fiscal y ante el juez- la autoría del crimen. Por todo ello, la fiscal pidió 12 años de prisión por el delito de homicidio, 13 menos que los reclamados por delito de asesinato por la acusación particular, además de 600.000 euros de indemnización.
Insolvente
El abogado de la defensa insistió en solicitar que se rebajase la calificación de los hechos ya que, según puntualizó, Paul D. reconoció «el hecho de la muerte» de Karen Durell, pero «no ha aparecido el cadáver», por lo que «no se ha realizado autopsia» y «sólo se puede valorar como homicidio», y no como asesinato.
Al término del juicio, el abogado de la acusación particular, Jaime Sendra, admitió que la familia de la víctima no tenía ningún inconveniente en que se calificaran los hechos de homicidio, «porque sólo buscaban una solución con la que se hiciese justicia». A este respecto, el letrado de la defensa, Juan Sánchez, explicó que el acusado «seguramente se declarará insolvente y no podrá hacer frente a la responsabilidad civil». Además, explicó que su cliente «no sabe dónde está el cuerpo» de Karen Durell, motivo por el cual «no se conocen las circunstancias exactas de la muerte».
La portavoz de la familia, Catherine Stepherd, a su vez, aseguró que «los cuatro últimos años han sido muy difíciles», ya que «no saber exactamente lo que le pasó a Karen suma más dolor». «Este juicio no ha supuesto ningún consuelo», zanjó. Paul, mientras tanto, fue conducido de nuevo a la cárcel a la espera de conocer en los próximos días la condena.








