Los 420 operarios de la Ciudad Condal tenían previsto parar el martes y jueves próximos. Ello iba a obligar a la fábrica vitoriana, que tiene previsto reanudar su producción el lunes, a volver a interrumpirla el miércoles. Un nuevo paréntesis que queda eliminado tras la decisión de la plantilla catalana de anular las huelgas de los días 13 y 15.
Pero todo apunta a que el mantenimiento de la producción será sólo temporal. Un portavoz del comité de Barcelona explicó ayer que «la tregua es un gesto» en respuesta a la intención de Mercedes, adelantada el lunes por los negociadores patronales, de asegurar el empleo de los 258 operarios que proyecta recolocar en una planta, aunque pasen a una nueva sociedad que crearán proveedores de la multinacional.
El representante sindical afirma que este anuncio patronal es un cambio importante, pero insuficiente. Ahora ya no les valen «especulaciones y promesas». Los trabajadores le han dado a Mercedes de plazo hasta el viernes próximo para que les garantice las recolocaciones y las condiciones de prejubilación y bajas indemnizadas. Advirtió que «sólo hemos decidido hacer un guiño para oír a la empresa y que ella nos oiga a nosotros».
Mientras tanto, en Vitoria, el sindicato CC OO criticó ayer al presidente del comité de empresa de la planta alavesa, José Antonio Moreno, por «culpabilizar» a los trabajadores de Barcelona de la decisión del cierre tomada por la empresa.






