
Iglesias acude a París, una ciudad que «me inspira muchísimo», con un resumen casi inédito de su producción de este año. Sólo habían sido exhibidos con anterioridad cuatro dípticos de gran formato de la serie 'Fuga a 6 voces', presentada en la última edición de la feria Arco. Se trata de serigrafías sobre seda que plasman imágenes de las construcciones efímeras que sirven a la autora para el estudio de los espacios escultóricos.
Otras 3 serigrafías, esta vez sobre acero inoxidable curvo, reflejan su interés por la percepción dinámica, «cómo un gesto en el espacio puede hacer que las cosas se muevan». Montajes de cera realizados para ser fotografiados, esos bajorrelieves están emparentados estilísticamente con las puertas creadas para la ampliación del Prado.
«Aunque es una puerta ceremonial, se va a abrir todos los días y va a cambiar de posición cinco veces durante la jornada», explicó la artista, habituada al diálogo con la arquitectura desde enfoques más metafóricos. «Esta vez me he enfrentado a la doble exigencia de que la escultura tenga una función y a la vez sea autónoma», expuso.
La muestra de París descubre 8 aguafuertes sobre fotografías realizados este verano en Los Angeles. Los grabados utilizan las imágenes de maquetas pequeñas como bocetos de sus característicos pasillos y pabellones suspendidos.
La exposición culmina con la proyección de un vídeo concebido a modo de visita guiada por la variada obra de la polifacética creadora. Esta incursión por la expresión audiovisual, que también forma parte de sus ambiciosos proyectos en Toledo y bajo el mar de Cortés (México), supone la primera colaboración artística con su hermana, la escritora Lourdes Iglesias.
Con Alberto, el músico de la fratría, las ganas de crear al alimón están superando el pudor de ambos. «Hemos pensado en hacer algún día una ópera juntos», anuncia la artista formada en Londres, que en París trabaja con la galería Marian Goodman y acaparó en 2005 una sala del Pompidou en la exposición 'Big Bang' sobre el arte en el XX.






