¿Y a qué es debido este posible recibimiento en el que intentarán también frotar mi nariz con una página de nuestro periódico? Pues viene a cuenta de un debate que mantengo desde hace tiempo con estos cinegéticos fígaros, los cuales sostienen la teoría de que abrir la veda es autorizar la caza y cerrar la veda es prohibirla, mientras yo intento demostrarles lo contrario. Razonemos.
Consultando el diccionario de la RAE, que es el que sienta jurisprudencia en los litigios lingüísticos, el verbo abrir significa en su acepción numero 16: «comenzar ciertas cosas o darles principio». Y como el vocablo veda significa: «espacio de tiempo en que está vedado cazar o pescar» y vedar, a su vez, quiere decir prohibición, se deduce de esta especie de silogismo, que abrir la veda significa dar comienzo al tiempo en que está prohibida la caza o la pesca. O sea, que abrir la veda significa, en este caso, que no se puede cazar jabalíes.
Pasando ahora al caso opuesto, y continuando con el diccionario, el verbo cerrar significa en su acepción numero 18: «concluir algo o ponerle término». Y si tenemos en cuenta, como se ha visto en el párrafo anterior, que veda significa prohibición de caza o pesca, resulta por deducción lógica que abrir la veda es dar comienzo a la prohibición de la caza.
Los organismos oficiales tienen muy en cuenta estas consideraciones y jamás hablan de abrir o cerrar la veda, sino de días hábiles para la caza o la pesca. Y nuestro ilustre colaborador de caza y pesca, señor Sarasketa, en sus acertados comentarios usa el verbo desvedar que equivale a: «alzar o revocar la prohibición de algo».
Si apareció ese titular en nuestro periódico fue, sin duda, porque el lenguaje coloquial cinegético ha popularizado las locuciones abrir la veda y cerrar la veda, que resultan más inteligibles aunque signifiquen todo lo contrario de lo que quieren decir.








