
GANADORES
La menor afluencia de visitantes y el uso del transporte público evitaron las retenciones en los accesos al municipio y los aparcamientos suplementarios dispuestos en el polígono industrial de La Vega fueron suficientes para absorber sin complicaciones todos los vehículos. «Los equipos de voluntarios situados en las entradas a la localidad han tenido bastante trabajo a la hora de repartir los turismos a primera hora, pero no se ha registrado ningún tipo de problema», señalaron desde la Policía Municipal.
Dentro del recinto ferial, el tránsito de personas resultó fluido, lejos de las aglomeraciones de otras ediciones. Esta circunstancia favoreció que los asistentes se acercaran a las casetas y pudieran realizar sus compras con mayor tranquilidad y espacio.
La cita se convirtió en uno de los mejores termómetros para comprobar la situación por la que atraviesan las producciones de las explotaciones vascas. Dentro del apartado hortícola, las alubias, entre 12 y 15 euros el kilo, fueron uno de los productos más demandados. Los precios, sin embargo, ascendieron con respecto a anteriores ediciones porque la cosecha ha sido bastante pobre este año. Un verano desigual en lo que respecta a la meteorología provocó que las primeras que se plantaron se secaran, mientras que la segunda remesa se vio afectada por las nieblas y la falta de sol.
«Muchas de las que han estado sembradas al aire libre se han perdido, mientras que las que están bajo plástico llegan muy retrasadas. Algunas están todavía en teca y otras floreciendo», apuntó Adela Andikoetxea, ganadora del concurso del apartado hortícola. «La producción se ha reducido de forma importante con respecto a otras temporadas», matizó Itziar Magunagoikoetxea, productora especializada en el cultivo de esta legumbre que, sin embargo, tuvo unas transacciones «buenas». «He llegado a vender algunas fanegas -sacos de 55 kilos- de diferentes variedades», reconoció.
Peso importante
El diagnóstico para el tomate y el pimiento fue similar. Los contrastes que se registraron en primavera y la humedad propiciaron que se cuartearan y sufrieran roña. A pesar del buen aspecto que presentaban los puestos de hortalizas, fueron los que menor demanda tuvieron.
Los productores de queso, pastel vasco, sidra y txakoli vivieron una jornada bastante más animada. «Con este tiempo, muchos han optado por comprar y marcharse. En general, vienen con una idea predeterminada de qué comprar y se decantan por el género de calidad que no pueden encontrar de forma habitual en las tiendas», destacó una vendedora.
Entre los numerosos asistentes, también hubo menos representación institucional que en otras ocasiones. La presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao, y el secretario de Organización de Eusko Alkartasuna, Rafa Larreina, fueron algunos de los presentes. El alcalde de la villa foral, José Mari Gorroño, realizó un balance positivo de la jornada «porque, a pesar del mal tiempo, se han acercado miles de personas, lo que demuestra que este certamen tiene un peso importante a nivel de todo Euskadi. Aquí tenemos los brazos abiertos para todos los que quieran venir», señaló.
Los servicios de emergencia, ubicados en el recinto ferial, tuvieron una mañana bastante tranquila. Sus intervenciones no pasaron de alguna cura y del traslado de una persona que sufrió una caída.











