El ahorro máximo que puede lograr un automovilista vasco en este producto es de cuatro céntimos por litro, lo que le permitiría abaratar en dos euros (332 pesetas) un repostaje medio de cincuenta litros. Si prefiere no molestarse en buscar una gasolinera más barata, lo más probable es que pague por un litro 1,008 euros, el precio más frecuente en los surtidores según los datos que éstos remiten al ministerio.
Desde enero el precio medio del gasóleo ha crecido de una forma muy importante -alrededor de 12 céntimos por litro-, pero no tanto como la evolución del petróleo podía hacer temer. Los desajustes entre la oferta y la demanda y las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto entre Turquía e Irak y del programa nuclear iraní han hecho que el Brent, el petróleo de referencia en Europa, que se cotizaba a primeros de año a 55 dólares el barril, cerrara ayer a 90,32 tras superar por primera vez el crudo del Mar del Norte los 90 dólares y llegar a pagarse durante la sesión a 90,49. En Nueva York, el Texas también batió el récord, con 93,53 dólares. La fuerte revalorización del euro ha contribuido a mitigar el impacto en el precio de venta al público del principal combustible del parque móvil español.
En mitad de la tabla
El hecho de que la comunidad autónoma vasca no aplique a los carburantes impuestos añadidos para obtener fondos con destino a la atención sanitaria, ha colocado a Euskadi en un nivel medio en el precio del gasóleo, con 0,966 euros por litro el pasado mes de agosto -último dato facilitado por el Ministerio de Industria- frente a los más de 0,990 de Cataluña, Madrid y Castilla-La Mancha. Las autonomías con el combustible más asequible son Navarra (0,957) y Aragón (0,960).
En España, el gasóleo de automoción es uno de los más baratos de la Unión Europea; entre otros motivos, por la superior fiscalidad que aplican la mayoría de los países miembros. Aunque 0,963 euros de media del mes de agosto sea un precio elevado frente a 0,869 de Lituania, resulta más ventajoso que el abonado por los conductores de Francia (1,091 euros), Italia (1,174), Portugal (1,092) o Alemania (1,150). Lo es, sobre todo, si se compara con los 1,426 euros pagados por los chóferes de Reino Unido, que ostenta el récord europeo.
El consumo de este combustible crece imparable en España pese a la renovación del parque móvil, con motores cada vez más eficaces. En la actualidad, y según datos oficiales, cuatro de cada cinco litros de combustible de automoción son de gasóleo, tanto por la fuerte penetración de los turismos con este tipo de motorización como por la incidencia del trasporte pesado. En concreto, su uso crece a un ritmo del 3,3% anual y rebasa los 32 millones de toneladas al año, frente a los 6,7 millones de las gasolinas, cuyo uso cae ejercicio tras ejercicio.
También las gasolinas
El precio de este último carburante se encuentra también muy cerca de su récord histórico. En el País Vasco, la sin plomo de 95 octanos se vende a entre un máximo de 1,079 euros y un mínimo de 1,009 (una estación de servicio de Álava), con 1,058 euros como precio más frecuente. Desde el mes de enero, en que se pagaba a una media de 0,938 euros por litro, la subida ha sido casi del 13%, algo inferior a la experimentada por el gasóleo.
Los recientes y continuos incrementos del crudo sugieren que el potencial de subida de los combustibles no está ni mucho menos agotado, pese a la ayuda que representa para los bolsillos un euro que cada día que pasa bate nuevos máximos frente al dólar, la divisa en que se paga el oro negro. Y la experiencia demuestra que las petroleras aprovechan el tirón del consumo que los puentes festivos generan en España para elevar los precios, por lo que se dan todos los ingredientes para que en las próximas horas, coincidiendo con Todos los Santos, las cifras que ayer figuraban en los surtidores se queden viejas y sean pulverizadas de nuevo.






