
El máximo representante del grupo cooperativo centró el problema. A MCC y a sus empresas no les basta con crecer, sobrevivir o ganar más dinero. La misión fundamental para la que han sido creadas es para desarrollar el empleo en sus núcleos de origen, en el País Vasco, lo que lleva a sus responsables a otorgar una importancia relativa a su expansión en Europa del Este o China, país en el que están volcados en este momento.
Dos son los retos que se han puesto las empresas de MCC para intentar clarificar el futuro de su división industrial: cambiar de forma progresiva su estructura de producción en el País Vasco hacia tareas de mayor valor añadido y, además, apostar por sectores en los que hasta ahora no están presentes.
«Hacemos lo mismo»
Aldekoa apuntó que una de las asignaturas pendientes del grupo es, precisamente, su inmersión en nuevas áreas de actividad industrial. «Debemos reconocer -dijo- que fabricamos, básicamente, lo mismo que hacíamos hace más de una década. Lo hacemos mucho mejor, pero es lo mismo». Por ello, el presidente del grupo aseguró que en estos momentos toda la estructura de MCC, tanto sus áreas corporativas como cada una de las empresas, están desarrollando un plan de actuación para intentar identificar nuevos negocios. La energía y lo relacionado con la salud, anticipó Aldekoa, son dos áreas en las que los responsables de la corporación cooperativa creen que existen posibilidades futuras.
También reiteró el compromiso de estas empresas con la creación de empleo «local», aunque reconoció que es una estrategia que debe desarrollarse de forma paralela al incremento de su presencia exterior. Rusia e India, anticipó, son dos de las áreas geográficas en las que MCC se plantea ahora la construcción de polígonos industriales para albergar a sus empresas, como ya ha hecho en China.
Pese a todo, los resultados agregados de las empresas de MCC en lo que va de 2007 han sido extraordinariamente buenos. Las cifras de ventas van a superar ampliamente las previsiones iniciales, para situarse por encima de los 16.000 millones de euros, no sólo por la incorporación del 75% de las acciones de Caprabo en la estructura de Eroski, sino porque el resto de los negocios han tenido un comportamiento favorable. Así, frente a las estimaciones realizadas a principios de año que apuntaban a un crecimiento de la facturación del 8%, las ventas crecerán a final de ejercicio en torno al 22%.
José María Aldekoa también reiteró la vocación del grupo de integrar en su «cultura» al máximo posible de trabajadores de las empresas que adquieren o crean como filiales. Así, señaló que aunque en estos momentos tan sólo 30.000 de los 86.000 trabajadores de MCC son cooperativistas, el objetivo es que en los próximos cinco años el 70% de la plantilla esté integrada por socios o, en aquellos casos en que existen dificultades jurídicas para ello, tengan al menos algún tipo de vinculación con la gestión y los beneficios de sus empresas.






