
José Ignacio Sánchez Galán, que anunció estos compromisos en la presentación de las líneas básicas del nuevo plan estratégico a los mercados, explicó que la empresa se ha marcado un horizonte de consolidación, tras las recientes compras en Escocia y Estados Unidos, pero también destacó que, hoy día, a la eléctrica no le tose nadie.
«Ya no somos aquella empresa centenaria, básicamente española, con apenas el 1% de presencia internacional», evocó, para resaltar a continuación que la compañía piensa perseverar en todo aquello que ha venido haciendo bien, mientras pone el foco en la internacionalización. Por eso, el 70% de las inversiones a realizar en el próximo trienio irán al extranjero.
Casi la mitad de los 17.800 millones de inversión destinados a crecimiento orgánico, concretamente 8.600, se volcarán en la actividad de renovables. De esa cifra, 4.600 (el 54%), en Estados Unidos; 1.200 millones (14% de este segmento) se localizarán en España; otros 1.200 millones en Reino Unido; y, el resto, en los demás países.
Otro tercio del total, 5.800 millones, irá al negocio regulado, con un reparto que beneficiará casi por igual a España (distribución eléctrica), Estados Unidos y Latinoamérica y Reino Unido. Al área de generación tradicional se dedicarán los 2.500 millones restantes.
En España, en el negocio regulado, Iberdrola se plantea reducir el 20% el tiempo de interrupción del servicio respecto a los niveles actuales, renovar el parque de contadores, mejorar las instalaciones del transporte y ampliar las capacidades de regasificación de las plantas de Bilbao y Sagunto.
Entre los grandes
Una pequeña parte del esfuerzo inversor previsto saldrá de las ventas de activos no estratégicos. En el horizonte de 2010, la eléctrica prevé obtener más de 3.000 millones de euros de la desinversión en activos no básicos.
Con una capitalización de 55.000 millones de euros, Iberdrola sólo se mide hoy con Santander y Telefónica, entre las empresas españolas, y con las grandes energéticas del mundo. En la presentación del plan a los informadores, Galán se desentendió sin complejos de las preguntas sobre eventuales proyectos del accionista de referencia ACS, dueño a su vez del 40,4% de Unión Fenosa. Aseguró que no le preocupa lo que vaya a hacer. En la junta general es donde se toma en cuenta la capacidad de cada uno «con sus correspondientes derechos de voto», dijo. «Mientras tanto -zanjó-, no entro en especulaciones».
Las cuentas de los nueve primeros meses del año aportan claves sobre la importancia del giro que Iberdrola ha sabido imprimir a su negocio. La eléctrica ganó de enero a septiembre 1.613 millones de euros, un 30,5% más, lo que se ajusta a las previsiones del mercado. La cifra de ventas experimentó un fuerte avance del 39,5% y el resultado bruto de explotación creció el 26,3%, hasta 3.811,6 millones de euros.
Pero fueron la contribución de Latinoamérica y de Scottish Power las que enderezaron las cuentas, porque, a causa del desplome de los precios en el mercado mayorista eléctrico, el resultado bruto de explotación generado por este negocio en España experimentó un retroceso del 8,5%.






