El estudio, la quinta 'Encuesta Bayer Schering Pharma', ha contado con la participación de 2.105 mujeres españolas -194 del País Vasco- de entre 15 y 49 años, que han sido preguntadas sobre sus hábitos y percepción en torno a la anticoncepción. El trabajo llega a la conclusión de que frente a comunidades como Andalucía, Extremadura o Murcia, en las que 7 de cada 10 mujeres usan métodos anticonceptivos, en Euskadi son 9 de cada 10.
Euskadi y Cataluña figuran, según este análisis, a la cabeza de las comunidades españolas que usan la píldora, el anticonceptivo más extendido en Europa, con un 21% de las mujeres que hacen uso de ella. El preservativo, sin embargo, sigue siendo el que goza de más usuarias, con un 35%. Este dato es extrapolable al conjunto de España, donde se ha dado tal incremento de los métodos anticonceptivos que podría hablarse de una auténtica revolución, al pasarse de un 49% en 1997 al 80% en 2007.
La píldora y el preservativo, métodos seguros y reversibles, se han consolidado como los anticonceptivos por excelencia, en detrimento de los irreversibles, como la esterilización femenina (4,1%) y masculina (4,3%) y otros sistemas de anticoncepción tan eficaces como los parches y anillos (4,3%) y tan nefastos como el método Ogino (0,5%) y la 'marcha atrás' (2,5%).
Regulación del ciclo
El aumento del uso de la píldora en el último decenio, utilizada ahora por el 20,3% de las mujeres españolas, nos acerca, aunque pausadamente, al perfil de nuestro entorno europeo, donde es el anticonceptivo más usado (49% en Francia, 38% en Alemania, 31% en Reino Unido y 29% en Italia). En el conjunto del país, también el preservativo sigue siendo el método más utilizado y se eleva al 38%.
La evolución registrada en los últimos diez años en la situación anticonceptiva española, con un aumento del 30%, fue considerada de «magnífica» por el especialista Javier Martínez Salmeán, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Severo Ochoa de Madrid.
Entre los métodos usados, la píldora es el anticonceptivo que obtiene un mayor grado de satisfacción entre las usuarias -un 94% de ellas declara sentirse satisfecha o muy satisfecha con ella-, frente a un 82% del preservativo. Salmeán consideró ayer que la píldora aporta a sus usuarias beneficios añadidos, como el alivio de los síntomas premenstruales y del dolor menstrual, la regulación del ciclo e incluso la mejora en el aspecto de la piel y del cabello.
El uso de la píldora vivió una «época convulsa», según dijo, durante la década de los ochenta, sobre todo por los temores ligados a sus posibles efectos secundarios. «La llegada del sida originó que el preservativo cobrara mucha fuerza pero, ahora, la píldora recupera su espacio».
Embarazos no deseados
Salmeán consideró, por otro lado, «incomprensible desde el punto de vista médico» la práctica de realizar durante el uso de la píldora descansos, cortos períodos de uno o dos meses sin tomarla intercalados en un tiempo de toma prolongado, cada uno o dos años. España es el único país del mundo, junto a Italia, en que esta circunstancia se produce, a pesar de que constituye un «factor de riesgo importante que, en muchos casos, puede conducir a un embarazo no deseado».
El preservativo tiene para las mujeres españolas la ventaja de que permite protegerse frente a enfermedades de transmisión sexual. Pero el doctor Salmeán alertó que algo más de un 30% de las parejas más jóvenes, las que más lo utilizan, no hace uso del condón en relaciones esporádicas. «Uno de cada tres jóvenes no utiliza preservativos en sus relaciones sexuales, una irresponsabilidad que aumenta el riesgo de embarazos no deseados, de las infecciones de transmisión sexual y un factor que influye de manera determinante en el incremento observado año tras año del número de abortos», indicó. La cifra de embarazos no deseados ronda el millón.








