
El único ex jefe del Gobierno vasco vivo que milita en el PNV se expresó con esta rotundidad durante su intervención en el ciclo de conferencias de lehendakaris sobre 'Euskadi en el mundo' organizado por la Fundación Sabino Arana en Bilbao. Ardanza desarrolló este mensaje en su intervención inicial y se reservó para el turno de preguntas una aclaración sobre lo legítima que considera la propuesta de consulta ciudadana ideada por Juan José Ibarretxe y el Gobierno tripartito. «Podrá haber muchas opiniones sobre si es o no adecuada, pero es una propuesta absolutamente legítima», aseguró.
Con esta última puntualización, Ardanza se desmarcó de quienes «añoran» su etapa como lehendakari, con gobiernos transversales formados por nacionalistas y socialistas, e intentan «contraponerla» al momento actual. Pero para entonces ya había quedado clara su opinión, que alineó de forma expresa con las tesis mantenidas por el todavía presidente del EBB, Josu Jon Imaz, y con la doble premisa 'no imponer, no impedir» recogida en el documento aprobado por el PNV en 2005.
En primer lugar, el argumento que defendió durante su conferencia fue radicalmente opuesto a la insistencia de Ibarretxe en que ETA no puede marcar la agenda. No dudó en señalar que, mientras la organización armada continúe en activo, «la política deberá orientarse a acabar con el terrorismo» mediante «la acción policial y judicial ajustada a derecho» y la deslegitimación de la violencia. «Sólo así llegará la izquierda abertzale al convencimiento de que ETA es un obstáculo insalvable en orden a obtener sus objetivos políticos». Ardanza se mostró convencido, asimismo, de que «mientras ETA siga activa, cualquier propuesta, por muy democrática que sea, que se mueva en el espacio que el discurso violento de ETA ha ocupado, que es el relacionado con la cuestión del carácter nacional vasco, estará condenada al fracaso».
Además, frente a la reiteración con la que el actual lehendakari reclama que los vascos deben ser lo que ellos mismos decidan, Ardanza reivindicó que antes que entrar en ese terreno los vascos tendrán que pactar qué quieren ser. Durante el turno de preguntas destacó que los propios «papeles de Loyola», fruto de las conversaciones mantenidas por PSOE, PNV y Batasuna durante la última tregua de ETA, asumían la necesidad de alcanzar un «acuerdo entre diferentes».
Propuesta de Egibar
En la misma línea, y en respuesta a otra pregunta del público, el ex presidente del Gobierno vasco mostró su disconformidad con la propuesta de Joseba Egibar para la conformación, de cara a las próximas elecciones generales, de una coalición integrada por todas las formaciones que apoyan la consulta. Ardanza aseguró que,en la época en la que él era lehendakari, un planteamiento como éste habría sido ventilado por el EBB «en treinta segundos». A su juicio, «un partido como el PNV, que lidera un país, debe presentarse a las elecciones como líder», sin buscar «pequeños apoyos que pueden confundir su mensaje». Tras asegurar que esta propuesta podría interpretarse como enmascaradora de algún «temor» a un revés electoral, no dudó en señalar que también podría ser catalogada como «frentista».
En otro momento del coloquio, Ardanza se mostó muy crítico con la decisión del Tribunal Superior del País Vasco de mantener abierta la causa contra Ibarretxe por haberse reunido con dirigentes de Batasuna y se declaró «perplejo» con la actuación de los órganos superiores de la Justicia.
Ardanza hizo un repaso por su etapa como jefe del Ejecutivo, marcada por el Acuerdo de pacificación y normalización de Ajuria Enea y por el Plan Ardanza, que no llegó a echar a andar. Tras reivindicar los logros del primero, responsabilizó de su final al Gobierno de Felipe González -porque no asumió el acuerdo «prácticamente unánime» del Parlamento vasco de octubre de 1995 sobre transferencias pendientes- y al PP, que se descolgó del consenso sobre pacificación.






