LA ADVERTENCIA
El secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, anunció ayer en Praga que su país podría ir al encuentro de Rusia y posponer la entrada en servicio de su escudo hasta dotarse de «pruebas definitivas» de que existe efectivamente la amenaza de un ataque desde Irán. Moscú siempre se opuso a tales planes por considerar que Teherán no cuenta con cohetes capaces de alcanzar Europa y que, por tanto, la verdadera finalidad del sistema es neutralizar el arsenal nuclear ruso, creando así, según estima el Kremlin, un desequilibrio estratégico muy peligroso para la seguridad de Rusia.
«No hemos desarrollado completamente la actual propuesta, pero la idea es progresar y completar las negociaciones, proyectar las instalaciones, construirlas, pero quizá retrasar su puesta en marcha hasta que haya pruebas concretas de una amenaza de Irán», manifestó Gates durante la rueda de prensa ofrecida tras sus conversaciones con el primer ministro checo, Mirek Topolanek. Al jefe del Pentágono le dijeron ayer en Praga que la negociación del tratado para el emplazamiento de una estación radar en territorio checo «llevará su tiempo», ya que hace falta el consentimiento del Parlamento.
Una base en Polonia
Los planes de Estados Unidos prevén, además, el establecimiento de una base de misiles interceptores en Polonia. Gates dijo que existe el propósito de invitar a representantes rusos para que estén presentes permanentemente en los acuartelamientos norteamericanos, tanto en Polonia como en la República Checa. Miembros de la delegación estadouni- dense aseguraron que los ofrecimientos formulados ayer por Gates les fueron ya transmitidos a los dirigentes rusos hace más de una semana por el propio secretario de Defensa y por la jefa de la diplomacia norteamericana, Condoleezza Rice, durante una visita a Moscú.
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, admitió entonces que Gates y Rice pusieron sobre la mesa «una nueva propuesta» y la calificó de «interesante». Lavrov, no obstante, rehusó desvelar su contenido. Lo que se sabe con certeza es que la oferta fue formulada verbalmente, ya que, el pasado viernes, el canciller ruso exigió a Washington que la curse «oficialmente y por escrito».






