
En los funerales de los soldados muertos se vieron ayer pancartas que hacen pensar que la guerra puede estallar no sólo en la frontera con Irak, sino directamente en las calles de cualquier ciudad turca. Algunos amenazaban directamente a los veintitrés diputados que se eligieron como independientes en las circunscripciones kurdas pero que todo el mundo sabe que pertenecen al Partido de la Sociedad Democrática, que es la franquicia política del PKK: «Tomaremos el Parlamento y colgaremos a esos veintitrés».
Soldados retenidos
Con la confirmación de que los ocho soldados están en poder de los terroristas y de que éstos los han exhibido con una bandera kurda, la reacción empeorará. El Ejército había alegado hasta ayer posibles problemas de comunicaciones para no definir la suerte de los ocho soldados cuya desaparición no quería confirmar. Ayer, la agencia prokurda FIRAT mostró varias fotografías de los militares capturados, uno de los cuales estaba «levemente herido». Poco después, la página web fue bloqueada en Turquía, pero las fotografías se han visto en todo el mundo y los diarios de hoy serán sin duda una llamarada de nacionalismo militante.
Frente a esta situación en Turquía, que el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, le haya asegurado al ministro de Asuntos Exteriores turco, Alí Babacán, que ordenará el cierre de todas las oficinas y centros de entrenamiento del PKK en suelo iraquí porque considera que se trata de un grupo terrorista, seguramente no será bastante para rebajar la tensión. Al fin y al cabo, el Gobierno de Bagdad goza de poca (o ninguna) influencia en la región autónoma del norte del país, que tiene sus propias fuerzas de seguridad.
También la Comisión Europea ha intentado calmar los ánimos con una llamada del presidente José Manuel Durao Barroso al primer ministro turco, Tayip Erdogan, además de encargar a todos los embajadores europeos que pidiesen moderación a los representantes del Partido para la Sociedad Democrática.
Sin necesidad de permiso
Erdogan respondió que no puede esperar indefinidamente a que los iraquíes actúen y que Turquía «tiene derecho a ejercer su autodefensa en cualquier momento», para lo cual consideran que no necesitan el permiso de nadie. Los turcos están convencidos de que Estados Unidos no les ayudará si deciden lanzar esta ofensiva, pero que tampoco utilizará los medios de los que dispone en Irak para impedirlo. Los diarios turcos están convencidos de que «se limitará a evitar el fuego amigo».
Hay en estos momentos dos cosas que podrían decantar la posición de Turquía. Una es, sobre todo, la declaración del Congreso norteamericano calificando de genocidio la matanza de armenios de 1915. La segunda es el informe de cumplimiento de las reformas que le exige a Turquía la Unión Europea. Un doble ataque al muy sensible orgullo de los turcos podría ser en estos momentos peor que cualquier ataque terrorista del PKK.






