La primera, catadora de vinos, tuvo que cambiar las habituales copas de cristal por el cuenco de plástico. «Ha sido mi primera experiencia con alubias», apuntó. Para ella, la principal dificultad radicó en establecer un baremo. «Me ha costado puntuar las primeras que he probado porque no tenía con qué compararlas», afirmó. Para lograrlo contó con su facilidad a la hora de identificar los sabores, propia de todo buen catador de vinos. «Al final, lo importante es tener el paladar bien educado», reconoció.









