
El artista lleva 24 años pasando los veranos en Pietrasanta, cerca de Carrara y los famosos yacimientos de mármol, el sueño de cualquier escultor. Le llaman 'la pequeña Atenas'. «Allí es una delicia trabajar, hay un ambiente simpático, de tranquilidad y confianza, pero me han tomado como objetivo», lamentó ayer en una entrevista radiofónica. Primero, hace tres años, desapareció una estatua de un gallo que tenía en su jardín, según confirmó la Policía italiana. Botero también añadió ayer a la lista otra pieza robada del tejado del estudio. Lo de este fin de semana parece obra de profesionales: entraron de madrugada, derribaron la puerta trasera del local y otra blindada del armario que custodiaba las obras. Según la Policía, puede ser un robo por encargo de algún marchante de arte. «Sabían lo que hacían porque se llevaron una escultura que estaba todavía en cera; quien conoce esto sabe que eso se puede convertir luego en un bronce», explicó Botero. Las obras estaban ya vendidas para una muestra en Montecarlo.
Lo más curioso es que el alcalde de Pietrasanta se ha ofendido, un poco en la línea de pensamiento de algunas tiendas italianas que tratan al cliente como peligroso criminal. «Buscar responsabilidades en nuestra comunidad es un error, más bien la culpa es de quien no ha instalado alarmas y no ha conservado obras de valor en un espacio adecuado», razonó. Es que a estos pueblos tan bonitos y caros de Toscana les sobran los famosos.






