
La UCI no lo ve así. «La muestra 'B' -la del contraanálisis- no ha sido negativa», aseguró ayer Anne Gripper, responsable de la lucha antidopaje de la UCI. «Era ilegible para el laboratorio de Gante», agregó. Según Gripper, los métodos de detección aplicados en el laboratorio parisino de Chatenay-Malabry -donde se detectó el positivo en la muestra 'A'- y el de Gante -escenario del contraanálisis- no son idénticos. La UCI dice que, ante las dudas generadas por este segundo test, devolvió la muestra 'B' de la orina de Mayo al centro antidopaje francés «hace cinco o seis semanas». Y allí está a la espera de que el máximo organismo del ciclismo ordene la apertura de un segundo contraanálisis. Algo insólito.
Pese a que el laboratorio de Gante es un centro homologado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), la UCI ha expresado sus dudas sobre la fiabilidad del método anti-EPO allí aplicado. En este punto, ha encontrado el apoyo del propio presidente del AMA. Dick Pound califica de «laboratorio puntero» a Chatenay-Malabry, mientras que a Gante no lo considera un centro ejemplar. De hecho, el AMA tiene abierto un contencioso con el centro belga a raíz del análisis de EPO realizado a un atleta.
Al frente formado por la UCI y el AMA se unió también la Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje (AFLD). Su presidente, Pierre Bordry, aseguró ayer que hay cantidad suficiente de la muestra 'B' de Mayo para repetir el contraanálisis. La UCI hará la petición. «Tenemos un mes para recurrir ante el TAS y vamos a hacerlo en función de lo que nos digan en Malabry», anunció Pat McQuaid, presidente de la UCI.
Gante le exculpa
Mayo, exculpado por la Federación española, se encuentra pues en medio de una discusión entre laboratorios. No se le termina el Tour. Dio positivo por EPO en un análisis realizado durante la jornada de descanso de Pau. Lo supo un día después de concluir la carrera. Recurrió. Como el laboratorio de Chatenay-Malabry estaba cerrado por vacaciones, la defensa de Mayo pidió otro laboratorio para el contraanálisis. Acudió al de Gante, también homologado.
Según el abogado del corredor, el informe de Gante habla siempre de «negatividad» en el control. Y en su resumen final señala que la prueba antidopaje «es no concluyente». El centro belga envió luego sus conclusiones a Sidney, a otro centro con el aval del AMA, que ratificó el veredicto de Gante. Con esos datos, la Federación española archivó el caso. «Está cerrado», insiste el abogado de Mayo. «Los resultados de Gante son claros. Se ve perfectamente que es negativo».
La UCI discrepa. Por primera vez mandará repetir un contraanálisis. «Eso no está contemplado en la reglamentación», dice José Rodríguez. En 2005 sí se repitió el contraanálisis de Heras, pero se hizo de inmediato, en el mismo laboratorio y porque el resultado final era borroso. «No fue un segundo contraanálisis, sino la continuación del primero», aclara el abogado.
En cualquier caso, la situación de Mayo se complica. La UCI ha colocado su cabeza bajo la guillotina del método anti-EPO del laboratorio galo. El lunes, el corredor tenía la puerta abierta para volver. Ahora nadie sabe cuál será su futuro. Si Chatenay-Malabry ratifica su primer fallo positivo, comenzará una batalla legal. Inocente para unos; culpable para otros. La indefinición que ahoga desde hace una década al ciclismo.







