
LA JORNADA
El Athletic explicó ayer a través de su página web que fue el propio colegio quien se dirigió al club para poner en marcha este proyecto. «Ellos (La Salle) acudieron a nosotros y nosotros teníamos esa necesidad», indicó el coordinador de Lezama, Luis Solar.
En septiembre, junto al resto de los alumnos del colegio, los canteranos del cadete de la Liga Vasca empezaron las clases en La Salle. La mayoría de ellos, con una edad que oscila entre los 15 y los 16 años, estudia el cuarto curso de la Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.). En aras de mejorar su integración, el colegio no los juntó a todos en la misma clase.
Treinta horas lectivas
El club de Ibaigane dio el visto bueno al centro por varias razones. Sobre todo, por motivos deportivos: tener a la mayoría de los jugadores en el mismo colegio permite planificar una jornada de trabajo más amplia. Los 16 cadetes apuran más el día ahora. Completan 30 horas lectivas a la semana y se ejercitan al menos 16 veces más al mes.
Estos chavales empiezan la jornada a las ocho de la mañana. Tras una hora de clases, se entrenan de 9 de la mañana a las 11.20 cuatro veces a la semana en el campo municipal de Etxe Zuri, que administra Bilbao Kirolak. Nada más terminar vuelven a las aulas hasta las 18 horas. Cuando acaban su jornada escolar, un autobús sufragado por el club les recoge en el colegio para desplazarlos a Lezama, donde vuelven a trabajar, esta vez con el resto de sus compañeros.
De los veinte jugadores que militan en el equipo cadete que disputa la Liga Vasca, sólo cuatro han declinado matricularse este curso en La Salle. Según informó el club, la negativa responde a «motivos académicos», ya que algunos padres preferían que sus hijos continuarán su formación en otro colegio, y a «motivos personales», no especificados, aunque según ha sabido este periódico algunas familias no comparten la forma en la que se lleva a cabo este proyecto.
Por ahora, según informó el Athletic, los padres de los cadetes que se se matricularon en La Salle valoran positivamente la experiencia. Además, cada quince días, se organizan reuniones de control «para valorar la evolución de los jugadores».
Más clases en euskera
Los 16 futbolistas completan treinta horas lectivas a la semana. Catorce de ellas se imparten en euskera (tres de Matemáticas, tres de Ciencias Sociales, cuatro de Euskera, una de Tutoría y tres de Química). Trece se dan en castellano (tres de Lengua Castellana, una de Ética, dos de Formación Religiosa,dos de Tecnología, dos de Educación Física -sustituidas por fútbol- y dos de Fisiología del Esfuerzo). El resto, tres horas, en inglés.
El club ha dado luz verde a esta iniciativa no sólo por motivos deportivos. Según explicó la responsable del área de psicología del Athletic, María Ruiz de Oña, también se «mejorará el rendimiento escolar» de los jóvenes ya que «compaginarán libros y entrenamientos».
«Investigaciones sobre experiencias similares demuestran que aumenta el rendimiento deportivo de los jóvenes, mejoran sus relaciones familiares, se optimiza el rendimiento académico y viven una experiencia enriquecedora», indicó Ruiz de Oña. «Se puede mejorar más o menos en alguna de las facetas mencionadas, pero nunca se empeora», sostuvo.
El Athletic pretende además inculcar a sus canteranos que militar en las filas inferiores del club rojiblanco no asegura que vayan a triunfar en el mundo de fútbol. Por ese motivo, la entidad pretende que estudien los máximos años posibles. «Perseguimos que, en caso de abandonar el estudio, el jugador lo haga lo más tarde posible».








