«De lo que se trata es que la batalla comercial se libre en las ciudades», explica Josetxo Jaio, de la Cámara alavesa. Se pone coto, de hecho, a los centros de la periferia, que se consideran poco sostenibles, generadores de problemas de movilidad y escasamente favorecedores para el comercio local. «Se apuesta por la concentración de los grandes establecimientos en los suelos residenciales, lo que refuerza la vitalidad, la cohesión y la función comercial de los municipios», indica el viceconsejero Rodrigo García.
Quedará en manos de los ayuntamientos la autorización de nuevos grandes comercios en los núcleos habitados , lo que se deberá hacer, además, «valorando especialmente su incidencia en la red viaria y la existencia de medios de transporte colectivo suficientes». Se exigirá, además, la creación de aparcamientos de tamaños acordes a los flujos esperados. «Queremos apostar por un modelo europeo, alejado del clásico 'mall' estadounidense», certifica García. «Es lo mejor para el entramado comercial, porque produce sinergias y crea ciudad».








