
El jefe del Ejecutivo recordó, que con el incremento anunciado ahora, el salario mínimo será un 33% más alto que en 2004, cuando los socialistas llegaron a La Moncloa, lo que supone «una subida que dobla la media de las registradas con los gobiernos de la derecha». Zapatero acusó así al PP de «olvidarse durante su Gobierno de los trabajadores con las rentas más bajas» y se jactó de la «muy buena política económica y social» puesta en marcha por su equipo frente a la gestión del anterior Gobierno.
Propuesta sindical
El Ministerio de Economía lleva semanas haciendo los 'números' que comporta este anuncio, que va en la misma línea que las propuestas de los sindicatos mayoritarios. A principios de mes, CC OO y UGT entregaron al Gobierno y a la patronal CEOE una propuesta -que calificaron de «prudente y progresiva»- que recoge subir el salario mínimo un 8% durante ocho años, para que en 2016 esta renta básica -con una cuantía de 1.296 euros- suponga el 60% del salario medio de los convenios, de acuerdo con la recomendación de la Carta Social Europea.
En realidad, la propuesta de los sindicatos persigue alcanzar un acuerdo con la patronal al que los futuros gobiernos -independientemente de quién gane las elecciones- queden sujetos moralmente.
Según datos de la Seguridad Social, en España hay 130.000 personas que perciben este salario, que, además, sirve como referencia en el establecimiento de numerosos convenios colectivos. Así, el número de personas afectadas por este incremento se eleva hasta las 800.000. Además, marca la pauta para las remuneraciones inferiores -como la de los aprendices o puestos ocupados por jóvenes- y también sirve de referencia en subvenciones y ayudas.
Zapatero también se felicitó por los «más de tres millones de puestos de trabajo -más de la mitad para mujeres- creados en este período», así como por el superávit actual de las cuentas públicas. Por último, acusó al PP de vivir estos años a la espera de «una recesión que no ha venido» para desacreditar al Gobierno. «Ahora callan porque ven que teníamos razón en no hacer caso de su alarmismo», señaló.






