
El suizo inició el partido con un tenis muy presionante y en 29 minutos despachó el primer set. En esa fase del partido, el número uno del mundo volvió a sobresalir por su juego de alta precisión. Repitió que para él, lo que parece difícil, resulta sencillísimo. Subió a la red con oportunidad para sumar punto tras punto. Su derecha carburó con fuerza, el revés le ayudó considerablemente y también obtuvo beneficio de su saque. Con un llamativo 6-1 lanzó el peor aviso para su oponente, pero acto seguido aconteció lo inesperado.
Nalbandián, muy seguro en el resto, que es su punto fuerte, empezó a apretar los dientes para jugar con más firmeza. Fue la suya una reacción adecuada a las exigencias de un enemigo tan cualificado. El caso es que el argentino entró de lleno en un partido que se le había complicado, y con su esfuerzo y seguridad en los golpes consiguió desestabilizar las acciones del de Basilea. El cambio, en el rendimiento de Federer fue radical. De ser el más preciso del circuito en sus jugadas, pasó a convertirse en un frecuente provocador de errores. Por unos instantes, en alguna fase del encuentro, dio la sensación de seguir los pasos de Nadal, en el partido donde fue barrido por Nalbandián.
Séptima derrota
Mientras Federer dejó escapar sus oportunidades, Nalbandián fue afianzándose hasta transformarse en el dominador del enfrentamiento. Y lo curioso es que hasta este torneo, debido a una lesión y a un exceso de peso, había disputado 40 partidos con 23 ganados y 17 perdidos.
El suizo sufrió en Madrid su séptima derrota la temporada. Nalbandián también fue superior al número 2 -Rafael Nadal- y al 3 -Novak Djokovic- en la pista madrileña.







