En las fiestas de Algorta de 2006 fue una batalla campal en el metro; en las de 2007 fueron unos carteles de apoyo a ETA; ahora es la exaltación del consumo de alcohol en las fiestas de Las Mercedes y, según los partidos de la oposición, «desplazar la responsabilidad de estos hechos a la comisión, como ha hecho el alcalde, es escurrir su deber», censuró el portavoz socialista Luis Almansa. En su opinión, «esta es una actitud vergonzosa e indignante, porque el Ayuntamiento es el responsable directo de que en el municipio no se haga éste ni ningún tipo de apología».
Desde las filas populares, Eduardo Andrade defendió que «el Consistorio debe controlar todos los programas, folletos y carteles festivos para que no se produzcan este tipo de situaciones en las que todo se va de las manos». A su juicio, «es una vergüenza que se delegue en un grupo de chavales cuya capacidad de organización llega hasta donde llega».
Andrade recordó que el grupo popular en el Ayuntamiento de Getxo «lleva reclamando desde hace mucho tiempo más control sobre la organización e, incluso, más presencia policial».
Desde las filas de Ezker Batua, Iñaki Urkiza se une al consenso general entre las fuerzas de la oposición. «Si en las calles del municipio, sean fiestas o no lo sean, aparecen carteles xenófobos, que hagan apología del terrorismo, de la violencia o de lo que sea, el responsable de quitarlos es el Ayuntamiento», recuerda.
Subvención municipal
Urkiza va más allá: «Aunque el Consistorio no organice nada, todos los años subvenciona a las comisiones festivas, por lo que su responsabilidad es clara». Así pues, la oposición coincide en exigir «un cambio en la organización de las fiestas y que el Ayuntamiento se involucre plenamente en ello», reclamaron desde el PP. «Hay que pararse a reflexionar y determinar que las fiestas corran a cargo del Consistorio, aunque también cuenten con la participación de agentes sociales», dice el PSE.










