
Aunque custodia una importante colección de documentos históricos, «orgullo» de la institución académica, la directora explicó que el objetivo de la biblioteca no es la adquisición de volúmenes antiguos, sino «el mantenimiento de una colección moderna dedicada a la investigación y la enseñanza». No obstante, matizó, los fondos de más antigüedad están reproducidos en microfilm para facilitar su acceso y conservación.
La integración del edificio de Moneo -Premio Pritzker de la arquitectura en 1996- es el otro «reto», señaló. Consciente de que a su vera está el Guggenheim, el arquitecto navarro ha huido de competencias y ha aprovechado la proximidad de este referente urbanístico para mirarle con respeto a través de sus ventanales.










